L.O.
Por lo general los arzobispos, como máximas autoridades locales, pueden adoptar las decisiones que consideren más convenientes. Y ante tales decisiones, nadie por lo general tiene derecho a cuestionar. En esta ocasión, al tratarse de una operación de muchos millones, el Arzobispado se ve obligado a informar a los distintos organismos eclesiásticos. Los proyectos comprendidos entre el millón y medio y los tres millones de euros requiere del visto bueno de la Nunciatura. Para cantidades superiores a los 3 millones deben ser supervisados y aprobados directamente por el Vaticano.
Algunas personas de la comunidad religiosa granadina, que prefieren mantener el anonimato ante el temor a posibles represalias, se sienten engañados por entender que ninguna fundación va a hacer frente a la hipoteca sino que será la Diócesis.