ÁLVARO CALLEJA
Algunos de los planes del Arzobispado de Granada para convertir en uso hostelero determinados edificios religiosos ya están sobre la mesa de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía. El delegado en Granada, Pedro Benzal, confirmó ayer a La Opinión que los técnicos ya han informado favorablemente la posibilidad de que una parte del Monasterio de Cartuja se adapte para acoger celebraciones.
El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, que busca nuevas fuentes de ingresos ante la delicada situación de la Diócesis, mantuvo contactos el pasado invierno con empresarios de la ciudad para ofrecerles la explotación de conventos y monasterios, tal y como reconoció el presidente de la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada, Julián Martín Arjona.
Aunque el empresario explicó que el asunto se había aparcado por las dificultades que entrañaba el cambio de uso de los edificios que forman parte del patrimonio religioso y gozan de una especial catalogación, Benzal precisó ayer que en el caso del Monasterio de Cartuja existe ya un informe favorable. El problema radica en la conversión de uso de los inmuebles religiosos, muchos de ellos catalogados como Bienes de Interés Cultural como es el caso del Monasterio de Cartuja, por lo que requiere de la autorización de las administraciones públicos. El tema es complejo porque la normativa urbanística limita este tipo de actuaciones.
El delegado de Cultura aseguró ayer que está dispuesto a estudiar cada caso concreto aunque la autorización de un cambio de uso está condicionada, según dijo, a muchas circunstancias. "Hay que analizar si el edificio es apropiado para este tipo de usos, si el edificio es importante desde el punto de vista artístico, y si el lugar donde se quiere establecer está saturado ya por el uso que se le pretende dar, en este caso hostelero", explicó Benzal, quien cree que la Diócesis de Granada "parece que busca una salida económica a los edificios en desuso en una época de crisis económica".
En principio, la autorización de la Junta, según manifestó Benzal, afecta sólo a la parte menos artística del monasterio, donde tendrían lugar las celebraciones sociales, dejando fuera la zona de más valor artístico del edificio. El monasterio se empezó a construir en el siglo XVI pero es sobre todo conocido por su iglesia y sacristía decoradas ya en pleno barroco en los siglos XVII y XVIII.
A Benzal no le consta que la Diócesis quiera ceder o vender la explotación de otros edificios religiosos pero, al igual que hiciera con el intento del Ayuntamiento de vender la Casa de Agreda, recomienda a la jerarquía eclesiástica que, antes de negociar con empresarios la posible operación, eleven una consulta a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía para evitar polémicas estériles.
Benzal sostiene que la relación con la Diócesis de Granada es "cordial", hasta el punto de que han intensificado los contactos para alcanzar acuerdos que afectan al patrimonio artístico de la Iglesia. El próximo encuentro tendrá lugar en el mes de septiembre donde se reunirá la comisión de seguimiento del convenio que ambas instituciones firmaron para colaborar de forma conjunta en la rehabilitación de iglesias y obras religiosas. Benzal no descartaba ayer la posibilidad de que se aborde el cambio de uso de determinados edificios en dicha reunión.