P.M.
El arzobispo de Granada siempre ha estado muy pendiente del dinero. Francisco Javier Martínez ha llegado solicitar a los sacerdotes y monjas de la diócesis que destinen las aportaciones que realizan a las misiones a las arcas del Arzobispado. También se ha dirigido en varias ocasiones a los fieles con frases como “yo os exhorto, os suplico que seáis generosos”. Sus objetivos, al menos, están claros. Sostenimiento de la Iglesia aparte, monseñor Martínez apela al desprendimiento económico porque “entre todos hemos de sostener los seminarios y los centros de estudio donde se forman los seminaristas”. Su último proyecto es la Escuela de Magisterio ‘La Inmaculada’, con un coste de 19,5 millones de euros.