DANI R. MOYA
En 1996, adelantándose a la Ley de la Memoria Histórica, el municipio de Orce decidió, con el beneplácito del párroco de la localidad, sustituir de la iglesia una placa en memoria de los caídos del bando franquista por otra con el himno de la Virgen de los Dolores, patrona del pueblo. Todo fue bien hasta que un vecino, disconforme con la medida, comenzó a presionar para que volviera a colocarse la placa franquista. Tanta fue la insistencia, en la que también intervino el obispo de Guadix, que el párroco de Orce estuvo a punto de enfermar por la presión. El Ayuntamiento, para evitar que este buen hombre siguiera sufriendo, repuso la placa de la dictadura. Y allí sigue hasta hoy.