C. LÓPEZ CARREÑO
La Asociación de Vecinos del Albaicín Alto se reunió ayer para manifestar sus quejas por la demora de las obras de las calles Santa Isabel la Real, San Miguel Bajo y Carril de la Lona y presionar a favor del empleo del asfaltado en el barrio.
Los vecinos allí presentes afirmaron estar molestos porque las obras "ya llevan más de tres meses en marcha". Además, se quejaron de que el proyecto de ejecución del Ayuntamiento de Granada, que determinaba el empleo de rodadura asfáltica y chino blanco para las calles, haya sido "cambiado por completo".
Así, los asistentes pedían una reunión con Pedro Benzal, delegado de Cultura y y amenazaban con manifestarse ante la Delegación por los retrasos en la reforma de las calles.
Antecedentes. Las obras del Albaicín, financiadas con los fondos de estímulo a la economía (fondos ZP) y promovidas por el Ayuntamiento de Granada, fueron paralizadas por la Delegación de Cultura de la Junta el pasado 16 de julio, al considerar ésta que el asfalto y el chino blanco atentan contra la protección del barrio histórico declarado Patrimonio de la Humanidad.
Frente al asfaltado, la Junta planteó el empleo de adoquín y chinos granadinos tradicionales, lo que el presidente de la Asociación de Vecinos del Albaicín Alto, Manuel Vargas, consideró ayer "muy molesto y ruidoso" para el paso de vehículos. "Es la zona que recoge el transporte público y hay que darle prioridad", reivindicó el presidente.
Por su parte, la vicepresidenta de la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, Lola Boloix, se mostró partidaria del empleo de adoquín, pues consideró que el asfalto "abriría el Albaicín a los coches y facilitaría una excesiva velocidad".
Además, Boloix señaló que los adoquines de granito, usados en la "mayoría" de los barrios históricos europeos, no son inherentes al ruido, sino que la mala colocación en la que, a su juicio, están incurriendo desde el Ayuntamiento es la que generará contaminación acústica con el paso de vehículos. A continuación, la vicepresidenta opinó que el ruido es una "excusa" para asfaltar las calles y favorecer el paso y uso de coches en el barrio.
Las obras, que llevan tres meses y una semana en marcha, están perjudicando no sólo a los vecinos, sino también a los comercios del barrio, que pierden clientes y no reciben todos los productos debido a que las calles están cortadas."Todos los establecimientos están muy perjudicados", informó uno de los presentes en la reunión de la Asociación del Alto Albaicín.
"¿Esto no se va a acabar nunca? Pónganse de acuerdo primero señores políticos y luego ya comiencen con las obras", manifestó uno de los participantes en el encuentro.