M.R.
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, puso el dedo en la llaga cuando, tras verse implicada en el ‘caso Gürtel’, sentenció: “Todos los políticos reciben regalos”. La frase escoció a más de uno, pero lo cierto es que refleja una realidad tan extendida como normalizada. Al margen de los que son agasajados con intereses claramente sospechosos, la mayoría de los políticos se encuentra con obsequios sobre la mesa en muchas ocasiones, sobre todo en épocas como la Navidad. En esas fechas, los jamones, las botellas de vino, las cestas navideñas y otros artículos van y vienen entre partidos políticos, empresas, asociaciones de todo tipo e incluso medios de comunicación. Su recepción se ha aceptado con normalidad –a excepción de algunos casos– y nadie ve con extrañeza que, llegada esta época, los cargos admitan estos presentes como felicitación.