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HEMEROTECA » |
M.J.S. Los hechos se sucedieron con rapidez y su desenlace fue el más trágico que una mujer que acaba de traer al mundo a un bebé puede imaginar: el fallecimiento de su vástago. Antonia G. narra su historia, la de una niña que nació sin complicaciones, mediante un parto natural, y que poco antes de cumplir su primer día de vida, falleció.
Una mujer granadina que entonces tenía 35 años, Antonia G., alumbró a su hija unos veinte días antes de lo previsto. La niña llegaba al mundo en diciembre de 2007 en el Hospital Materno Infantil de la capital. La madre asegura que el parto fue natural y que se desarrolló con normalidad. A las pocas horas de su nacimiento los médicos alertaron de una metabolopatía, que hizo necesario su ingreso en el área de cuidados básicos.
Les comunicaron que no asimilaba la glucosa y que, por ello, eran pertinentes estos cuidados específicos. Sin embargo, cuenta Antonia, a las 23 horas de nacer los facultativos les informaron de la muerte de su pequeña: "Hubo un error, a mi hija le inyectaron el alimento en vena", asegura.
"El hospital –lamenta– reconoció el error, pero nos aseguraron que no era la causa de la muerte". A pesar de la presunta negligencia, el centro no aclaró las causas del fallecimiento: "Nunca nos dijeron de qué había muerto".
La autopsia, según afirma, no reveló nada anormal. "No sabemos qué sucedió. El hospital nos dijo que el error en la administración del alimento no le benefició, pero tampoco la mató".
Asegura que en la historia clínica de su bebé aparece reseñado el error, aunque "no reconocen nada más". La madre sostiene que la enfermera que cometió esta presunta negligencia médica no recibió ninguna sanción por parte de la dirección del hospital. "Desconozco si sigue en el centro, pero sí sé que no tuvo consecuencias para ella".
Rayan. Hace poco menos de un mes los padres del bebé fallecido en el Materno Infantil de la capital vieron a través de la televisión una noticia que los devolvió a momentos muy duros y que los reafirmó en su sospecha de que su pequeña pudo fallecer a consecuencia de un presunto error médico: Rayan, el bebé de la primera víctima de la gripe A en España, perdía la vida después de que una enfermera le administrara alimento por vía intravenosa. Fue entonces, recuerda Antonia, cuando escucharon a un médico asegurar que esta práctica suponía " muerte por necesidad". La madre decidió ponerse en contacto con la Asociación El Defensor del Paciente. "Le envié a Carmen Flores –presidenta de la organización– un correo electrónico para hacerle saber que el de Rayan no era el único caso que se había producido en el país", destaca la mujer.
Carmen Flores remitió la información a la Fiscalía Superior de Andalucía, que finalmente ha decidido abrir diligencias de investigación penal tras conocer el testimonio de la madre.
Los padres mantienen que, aunque ya ha prescrito la vía administrativa al haber transcurrido más de un año desde que se produjeron los hechos, si la investigación abierta por el fiscal determina que hubo una negligencia médica "seguiremos adelante por la vía penal".
"Sólo queremos que alguien ajeno a todo nos diga si la muerte de nuestra hija fue o no una negligencia médica", concluye la madre.
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