Á.C.
La situación de deterioro del barrio histórico del Albaicín está directamente relacionada con los retrasos en la ejecución de las obras e inversiones previstas en los presupuestos municipales. Así, al menos, lo denuncian los vecinos del Bajo Albaicín que cuantifican en cerca de doce millones de euros la cantidad que sólo el Ayuntamiento de Granada ha dejado de destinar para distintas actuaciones urbanísticas.
La actuación más importante que promueve el Ayuntamiento en el Albaicín, la controvertida remodelación del eje entre el carril de la Lona, San Miguel Bajo y Santa Isabel la Real, se lleva a cabo con fondos de inversión local destinados a hacer frente a la crisis económica, también conocidos como ´fondos ZP´. El dinero que reparte el Gobierno central servirá no sólo para arreglar este eje sino también el de la calle Pagés, otra de las arterias principales del Albaicín cuya remodelación ya se incluyó en los presupuestos de 2005.
El presidente del colectivo del Bajo Albaicín, Manuel Navarro, sostiene que muchas de las actuaciones paralizadas ya venían reflejadas en los presupuestos municipales de 2004, como es el caso de la muralla zirí y su iluminación, y otras tantas se repiten de un año para otro en los presupuestos sin que termine de llegar el dinero.
A la antes mencionada actuación de la muralla se une a la lista de retrasos el aparcamiento del Peñón del Tigre, el arreglo de calles del Plan de Barriadas de 2006 (Alhacaba, Naranjos, Loarte, Chapiz, cementerio San Nicolás, Callejón de San Cecilio o Ladrón del Agua), el plan de barriadas de 2007, el parque de bomberos, el equipamiento social de San Gregorio, Plaza Nueva y Carrera del Darro, el acceso al Sacromonte por la abadía, el equipamiento social en el Zenete, la ocultación de contenedores y transformadores, el mirador de la Lona, el carril de las Tomasas, el Camino Nuevo de San Nicolás, la segunda fase de la muralla de la Alberzana y la restauración hidrológica del río Darro.
"Cada año se acumulan obras previstas sin ejecutar. Todo esto supone pérdidas de inversiones de más de doce millones de euros y supone una burla a este barrio que tan necesitado está de inversiones, tanto por sus características como por ser Patrimonio Mundial y uno de los ejes del turismo de Granada", afirma Navarro.
Las críticas de la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín han enrarecido las relaciones con el Ayuntamiento. El último desencuentro ha venido de la mano de la polémica en torno al asfaltado parcial de algunas calles del barrio, a lo que se opone el colectivo vecinal y la Junta de Andalucía, que finalmente ha impuesto una solución consensuada.
"Procuramos siempre plantear las cosas a las autoridades antes de denunciarlas públicamente; sólo cuando no hay respuesta acudimos a los medios de comunicación", aclara Navarro, quien no duda en denunciar la "desidia" de la que también la Junta de Andalucía parece haberse contagiado. De hecho, alude a los casi tres años de paralización de las viviendas de protección que la Junta de Andalucía promueve en la calle Zenete, el retraso en la rehabilitación del Palacio de Dar al-Horra, los baños árabes de la calle Elvira, o las obras "a cuentagotas" para la recuperación de la Puerta de Elvira.
Los vecinos han elaborado un listado de actuaciones que incluye, en la mayoría de los casos, todas aquellas obras pendientes que se recogían en los presupuestos municipales de años anteriores. También reclaman dotación de personal destinado a la policía de barrio que disuada a los delincuentes e impida los pequeños botellones, un fenómeno cada vez más frecuente. Las últimas propuestas sobre inseguridad ciudadana han surtido efecto, según explica Manuel Navarro, partidario de los cauces de participación y de estrechar relaciones con las administraciones para abordar los problemas.