LA OPINIÓN
El ‘gancho’ para atraer a posibles víctimas es, sin duda, el precio de los pisos, demasiado bajo para tratarse de viviendas totalmente equipadas y situadas habitualmente en el centro de las ciudades. Un rastreo por los foros de internet desvela que el fraude está extendido por casi todo el territorio nacional, ya que hay muchos afectados cuyas historias coinciden en distintos puntos del país.
Los más afortunados intuyen que el negocio no es limpio y deciden no proseguir con la operación, pero también hay quien ‘pica’ en la trampa. “A mí me pareció demasiado sospechoso porque no pedía ni siquiera aval”, admite Juan. Algunos afectados comentan en los foros que, al no verlo claro, propusieron a la propietaria realizar la transferencia por ‘paypal’ (el método de pago más seguro y extendido en internet), algo a lo que ella respondió –lógicamente– que no.