M. A. RÁTIA
Juan buscaba un piso en alquiler en internet y encontró un apartamento perfecto en la calle Recogidas: 70 metros cuadrados, dos habitaciones, amueblado en estilo moderno y con ´extras´ como internet, aire acondicionado o televisión por cable. Eso decía el anuncio y así lo demostraban las fotos. Lo mejor, no obstante, era el precio, ya que la mensualidad era de 500 euros con todas las facturas incluidas (agua, luz e incluso internet). Sin pensarlo se puso en contacto con el propietario, que resultó ser una ingeniera civil que acababa de ser trasladada a Londres para trabajar en un proyecto durante los próximos cuatro años.
La dueña del piso le ofreció el apartamento al instante, aunque con algunas condiciones un tanto curiosas. "Como ella estaba en Londres y las llaves del piso estaban allí, me propuso una operación extraña a través de una agencia de envío de dinero", cuenta Juan. Esa operación incluía una transferencia de 500 euros a la casera para que ésta le enviara por correo el contrato de alquiler y las llaves de la vivienda. "Me decía que si, después de ver el piso, no me convencía, podría devolver las llaves y recuperar mi dinero".
Pero Juan no estaba muy conforme, y quizá fue eso lo que evitó que fuera estafado. Decidió acudir a la dirección señalada en el anuncio de internet para localizar la casa y tratar de averiguar de quién era realmente.La sorpresa que se llevó fue enorme: en el número indicado de la calle Recogidas sólo encontró una conocida peluquería de la capital. "Fue entonces cuando decidí informar a la policía", explica.
Investigación. No ha sido el único. Al menos dos granadinos han denunciado ante la Policía Nacional haber sido estafados por el mismo procedimiento, aunque con una diferencia: estos sí enviaron el dinero requerido y lo han perdido.
Además de esas dos denuncias, fuentes del Cuerpo Nacional de Policía aseguraron a este diario que han sido varios los ciudadanos que, sin haber sido estafados, sí han acudido a una comisaría para informar del fraude y alertar a las autoridades.
Estos avisos llevaron a la Policía Judicial a iniciar una investigación que ya ha dado sus primeros frutos. Los agentes han rastreado los anuncios aparecidos en diferentes páginas web y han logrado llegar hasta una dirección IP de un ordenador ubicado en un ´cibercafé´ de Estados Unidos, a pesar de que la presunta estafadora se hace pasar por una ingeniera residente en Reino Unido, concretamente en Londres.
El ´modus operandi´ siempre es el mismo, independientemente de la ciudad donde esté el supuesto piso en alquiler: el inquilino debe pagar una mensualidad a través de una compañía de envío de dinero (generalmente Western Union) a cambio de las llaves de la vivienda y el contrato de alquiler. En muchos de esos casos, además, el apartamento ofertado no coincide con el anuncio (las fotos publicadas muestran verdaderos pisos de lujo por muy poco dinero) o ni siquiera existe. La Policía Nacional insiste en la necesidad de alertar a los ciudadanos sobre este fraude, especialmente al llegar el inicio de curso, cuando miles de estudiantes universitarios buscan piso en la ciudad.