M. Á. R.
La Policía Nacional continúa investigando el fraude detectado en el alquiler de pisos por internet, realizado desde Estados Unidos, y que ya cuenta con un nuevo denunciante que también ha perdido su dinero. Como publicó ayer La Opinión, la Policía Judicial abrió una investigación tras haber recibido varias denuncias de víctimas de esta estafa, que trataron de alquilar un apartamento en la ciudad a través de anuncios aparecidos en páginas web especializadas.
Los estafadores siempre actuaban del mismo modo, no sólo en Granada, sino en otros muchos municipios de todo el país. Captaban la atención de los posibles inquilinos con pisos situados en el centro de las ciudades y con equipamiento de lujo, a un precio mucho más bajo que el del mercado. Tras contactar a través de correo electrónico, el propietario decía ser una ingeniera recién trasladada a Reino Unido que tenía urgencia por alquilar su apartamento vacío, algo que el internauta podría hacer con una rocambolesca operación: debía pagar una mensualidad a través de una compañía de envío de dinero (generalmente Western Union) a cambio de las llaves de la vivienda y el contrato de alquiler. Si el inquilino decidía no quedarse con el piso tras verlo, la dueña le daba facilidades para devolver las llaves y recuperar su dinero.
Dinero perdido. Pero lo cierto es que todos los que enviaron las cantidades requeridas perdieron la inversión y nada más supieron de la supuesta ´casera´. En muchos de esos casos, además, el apartamento ofertado no coincidía con el anuncio o ni siquiera existía, como le ocurrió a Juan, uno de los afectados, que relató a este diario cómo, al ir a comprobar la dirección de la vivienda en la calle Recogidas, sólo encontró una peluquería.
Tras las primeras denuncias, la Policía Judicial comenzó a rastrear los anuncios aparecidos en diferentes páginas web (www. principalmente mundoanuncio.com y www.segundamano.es) y logró llegar hasta una dirección IP de un ordenador ubicado en un cibercafé de Estados Unidos, a pesar de que la presunta estafadora se hace pasar por una ingeniera civil residente en Londres.