LA OPINIÓN
Dos chicas de Granada, María José Calvo y Encarna Cayuela, que tenían previsto viajar a León, vía Madrid, se quejaron de la forma en que tenían que hacer su reclamación. A las jóvenes se les entregó un papel que, según les dijeron las empleadas del mostrador, debían “rellenar en inglés y enviárlo por fax a Dublín”.
En efecto, la compañía de bajo coste describe en su web este paso como necesario para toda reclamación. Un proceso que requiere paciencia y más dinero que una llamada común. Tampoco resulta fácil llamar al servicio de atención al cliente, un 807 que sólo funciona de lunes a viernes y que tiene un coste, a partir de los veinte segundos, de 0,87 euros el minuto desde un teléfono fijo y de 1,22 desde el móvil.