LA OPINIÓN
Los residentes del bloque ubicado detrás de la Estación de Autobuses relatan que la mujer, que vive sola, fue echada anteriormente de un piso de la zona de Derecho y que hace diez años se instaló en el edificio actual, que consta de cinco plantas y siete pisos. Los vecinos cuentan que los problemas comenzaron al poco de instalarse y que, ante los primeros desencuentros, trataron de buscar a sus familiares.
Averiguaron que tenía un hijo en Almería pero supieron que ambos estaban peleados y no se hablaban. “Nadie la viene a ver. Lo único que hace todos los días es dormir”, comentan los residentes, que se quejan de su agresividad. El pasado 18 de mayo se celebró un juicio por un supuesto intento de agresión de la anciana hacia una de las moradoras. El juzgado la obligó a pagar los daños aunque no pudo decretar una orden de alejamiento dado que vivían puerta con puerta. Según los residentes, la mujer le había clavado ocho cuchilladas en el portal de la afectada.