M. O.
El retraso de un vuelo de Ryanair fastidió los planes de más de 100 pasajeros que esperaban llegar a Madrid a las 9.05 y que en cambio lo hicieron a las 15.45 horas. Los viajeros debieron esperar más de seis horas y media en el aeropuerto Federico García Lorca y varios de ellos perdieron las conexiones a otras ciudades.
"Lo peor ha sido la falta de explicaciones. No nos han dado información", afirmó ayer Jaime Lucía, residente en la capital española y que había llegado el viernes por una cuestión de trabajo. "Había dos jóvenes en el mostrador que no sabían nada. Primero nos dijeron que íbamos a salir a las 10, luego a las 11 y a las 12. Realmente creo que ellos tampoco disponían de información", relató.
Los clientes de la compañía de bajo coste se enteraron del retraso una vez que pudieron subir al avión, a las 14.40 horas, cuando una azafata les comunicó que se debió a una avería en el aparato que tenía previsto partir de Granada a las 8.10 y que, por esta razón, la empresa debió esperar a que hubiera una máquina disponible.
La firma irlandesa no supo qué decir, según los pasajeros, pero tuvo la deferencia de facilitar el desayuno a los afectados. Dos empleados repartieron vales de 5 euros para ser utilizados en el puesto de comidas del aeródromo. A Lucía le sorprendió el "ambiente distendido" de la espera; "la gente estaba muy tranquila, he visto demoras donde era todo más tenso".
Con filosofía zen se lo tomó Adriana de Souza, una brasileña que vive en Madrid y que vino a la capital a visitar a un amigo y ver el concierto de Yann Tiersen en el Palacio de Congresos. "Cuando nos comentaron la demora, salí de la terminal y me tiré en unas zonas verdes. A veces estas cosas ocurren por algo y no hay que preocuparse. Cuando volví, estaban repartiendo unos vales para desayunar. Nunca había visto algo así", detalló la joven. "Los más enfadados eran los que tenían conexiones. Pero en general, todos se lo tomaron bien, no sé si es por el carácter andaluz o porque estaban todos medio dormidos por la hora, pero fue todo muy tranquilo", señaló.
Manuel Cali aseguró que él y su pareja "esperaron pacientemente como personas de nuestra edad, 60 años". "Yo casi nunca viajo en avión y me dio la impresión de que el resto de los pasajeros estaban acostumbrados a las demoras", puntualizó. Cali salió muy temprano de Algarinejo con la intención de almorzar con viejos amigos en Madrid, pero llegó para el café del final.
Varios pasajeros lamentaban el madrugón que se habían tenido que pegar un domingo. Muchos de ellos tuvieron que levantarse antes de la seis de la mañana, dado que el autobús que va al aeropuerto pasaba aproximadamente a las 6.25 por la Gran Vía. Ocurre que las compañías de bajo coste suelen tener varias salidas a primera hora de la mañana ya que así pagan menos tasas aeroportuarias.
Sin respuesta oficial. Este periódico intentó comunicarse ayer en vano con Ryanair para conocer más detalles del retraso, pero el único teléfono de contacto de atención al cliente sólo funciona de lunes a viernes.
Sobre el retraso producido Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) confirmó la versión de la compañía de la avería como causa del retraso y la desligó de la demora producida en otro vuelo, el jueves, por la negativa de los controladores aéreos de Barajas de realizar horas extras. Un portavoz del gabinete de comunicación de AENA afirmó que el hecho del jueves resultó "una situación puntual que ya está solucionada".