EFE
El juez instructor del caso de Julio Cervilla Sojo, piquetero que murió en Granada arrollado por una furgoneta durante la huelga nacional de transportistas del pasado verano, ha sobreseido la causa al no hallar ningún indicio de ilícito penal, lo que ha indignado a su familia, que ha apelado.
Según el auto del titular del Juzgado de Instrucción 6 de Granada, "si no hay dolo ni imprudencia, no se responde de nada, pues habrá caso fortuito", por lo que se accede a la petición del fiscal, a la que se sumó la defensa, de sobreseimiento y archivo de las diligencias.
La acusación particular, ejercida por la familia del fallecido, pidió la continuación por el trámite del procedimiento abreviado al considerar que el acusado, A.T.Q.G., era responsable de homicidio imprudente. Por ello, ha presentado un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial ya que, como explicó su letrado, Félix Martín, el fallo es "incomprensible" y deja "indefensos" a los familiares de Cervilla porque "ni siquiera se les reserva acciones civiles".
En el recurso se alega que en el fallo judicial ha habido "errores relacionados con defectos en la apreciación de las pruebas" y se aporta, como prueba "determinante", la reconstrucción de los hechos que hizo la Guardia Civil de Tráfico.
Se recuerda que A.T.Q.G. no era el conductor inicial de la furgoneta, sino un primo suyo que no quiso atravesar el piquete apostado en la N-423 y al que relevó al volante tras "tramar un plan" consistente en "traspasar el piquete informativo aunque tuviese que llevarse a quien quisiera por delante".
Para la acusación particular, está acreditado que Cervillo se asió a la ventanilla del conductor de la furgoneta y que fue arrastrado 21 metros, durante los que el vehículo aceleró hasta que el conductor "colisionó deliberadamente contra la mediana para forzar al piquetero a desprenderse".
Eso le hizo caer bajo el eje trasero y ser arrollado mortalmente, tras lo que A.T.Q.G. "continuó su marcha como si nada hubiera ocurrido", alegando que no fue consciente del atropello, algo "imposible" por "el volumen y dimensiones corporales" del fallecido.
En el recurso se aduce también que "en ningún momento hubo una agresión de Cervilla al acusado", aunque en el auto se reseña que el conductor sufrió unos arañazos en el brazo "y no se hace la más mínima referencia a las lesiones mortales" que él causó al sindicalista, por lo que "parece que ha sido la víctima el acusado".
Para la familia, se trata de un caso de homicidio por imprudencia grave en el que no cabe contemplar una conducta fortuita, ya que las maniobras que efectuó el conductor fueron "absolutamente gravísimas y atentatorias contra la vida humana".