|
|
|
HEMEROTECA » |
LORENA MORENO
"Desperté en la habitación de un hospital tras un coma de 33 horas. No recordaba nada. Con el trascurso del tiempo encajé lo que había pasado. Tomé metadona y fumé. Aún así no aprendí de esta experiencia porque seguí colocándome". Con estas palabras narra D. M. A., una de las 886 personas que Proyecto Hombre ha atendido durante 2008, sus problemas antes de desatarse de las cadenas de la droga (lleva más de un año desintoxicado) con la ayuda de esta ONG.
Comenzó a probar sustancias psicotrópicas a los 18 años –cocaína, heroína, tripis, éxtasis– "por curiosidad, para sentir emociones fuertes", explica. Pero aquel gesto que, en principio creyó inocuo –experimentar– desencadenó un efecto dominó en su vida que lo llevó a ser un títere en manos de su adicción.
Pasó entonces de consumir para divertirse a hacerlo para evadirse de sus "problemas familiares" –su padre era alcohólico, confiesa– usando, para ello, las drogas, que pasaron de ser un medio a transformarse en un fin. "Todo lo que ganaba era para pagar deudas y consumir. Me cambiaba continuamente de domicilio para no afrontar la situación con mis parientes, a los que les ocultaba mi adicción", relata, aunque la realidad, por más que huyese de ella, siempre acababa por alcanzarlo.
También F. L. R. P., ex drogodependiente desde hace ocho meses, comenzó a flirtear con estas sustancias "en fiestas, por integrarme en el grupo de amigos, que las consumía", narra. De las drogas de diseño en las discotecas que frecuentaba pasó a la cocaína. "Así aguantaba muchas horas sin dormir, con lo que podía alternar la diversión con mi trabajo, en aquel entonces en el bar de mis padres", comenta.
Tras un tiempo sin consumir por el inminente nacimiento de su primer hijo, que le hizo replantearse su situación, volvió a caer en el circulo vicioso anterior. "Me drogaba esporádicamente a escondidas para ocultárselo a mi pareja, pero los remordimientos me llevaban a agobiarme y el agobio a colocarme más. Así pasaba varios días desaparecido", lamenta.
Tanto D.M.A. como F.L. R. P. perdieron sus respectivos trabajos en la construcción por incumplir el horario, en un caso, y a consecuencia de la crisis, en el otro. "Había levantado mis propios castillos en el aire de formar una familia, un hogar... Tenía muchos sueños, aunque hice poco por alcanzarlos. Al estar desempleado, nuevamente en la casa de mis padres, me invadió un sentimiento profundo de fracaso. Así comencé un consumo regular de revuelto (cocaína y heroína)", reconoce D. M. A., que ya llevaba "un tiempo angustiado, consciente de que necesitaba ayuda porque nunca pensé que llegaría a ser adicto", se sincera. Su pareja, como ocurrió con su compañero, lo motivó para acudir a Proyecto Hombre.
Además de ayudar en la rehabilitación de personas con problemas de adicción, esta ONG trabaja la prevención, el cambio de actitud y el apoyo a la integración en la sociedad de sus usuarios, entre otras cosas. La diferencia con respecto a otros tratamientos a los que D. M. A. había recurrido para "recobrar mi vida", por mucho tiempo en manos de las drogas, "es el seguimiento arropado por especialistas en distintos ámbitos, aspecto en el que Proyecto Hombre hace hincapié", indica.
También los grupos de autoayuda propiciaron que tomara conciencia de sus problemas y asumiera sus responsabilidades, "reeducándome", explica. "Así conseguí superar mis actitudes negativas, trabajar mis propios sentimientos y conocerme mejor para conseguir dejar la droga", subraya.
Acogida. "Ahora no me tomo ni una aspirina", bromea A. S. P., otro exdrogodependiente al que derivaron a Proyecto Hombre desde la prisión de Albolote, donde cumplía condena por desobedecer una orden de alejamiento. En su caso, al carecer de parientes que lo asistieran, la ONG lo trasladó al piso de acogida que posee en Motril para hombres –en Granada existe otro para mujeres–, lo que supuso el primer paso para "transformarme en una persona nueva, ya que incluso he cambiado mi anterior comportamiento con los demás".
Como ellos, otros pacientes de Proyecto Hombre luchan por recomponer las piezas de una biografía rota a consecuencia de la adicción, un laberinto del que se puede rescatar la voluntad –garantizan los usuarios– reconociendo el problema y solicitando ayuda para comprenderlo –y comprenderse– hasta solucionarlo. Así lo hicieron las 128 personas que recibieron el alta terapéutica de la ONG en 2008.
|
|

El 7º Foro Saberes para el Cambio está incluido en la programación del Aula de Sostenibilidad de la UNIA...( leer más)
El Instituto de Estudios Cajasol incorpora su programa de posgrdo al Grupo La Rábida y concederá becas a estudiantes de esta red universitaria promovoda por la UNIA.. (leer más)
Más de 30 profesionales, en su mayoría procedentes del ámbito de la comunicación participaron en el taller (leer más)
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD CONTACTAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||