L. O.
El AVE está cada vez más cerca. El Ministerio de Fomento avanzó ayer que a finales de año cerrará el acuerdo de financiación para la estación de la alta velocidad en Granada. Es uno de los pasos más importante para materializar uno de los grandes proyectos de transporte de la capital en los últimos años.
La institución informó a través de un comunicado que el estudio informativo sobre los trabajos de edificación necesarios se encuentran muy avanzados, lo que al término de 2009 le permitirá "contar con los datos de inversión del proyecto". El pacto de financiación lo firmarán por entonces el Ministerio, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Granada.
El anuncio se produjo ayer tras la reunión mantenida en Madrid entre el secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Víctor Morlán, con el alcalde de Granada, José Torres Hurtado. En el encuentro, Morlán le comentó al regidor que durante el presente mes se enviaron los documentos de las obras al Ministerio de Medio Ambiente para que éste los analice y dé su conformidad.
También le comunicó que Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), entidad pública empresarial dependiente de Fomento, "está trabajando ya en la definición de la futura estación". El representante del ministerio detalló, a su vez, que todos los tramos del AVE estarán en obras en 2010, a excepción de la variante de Loja, "pendiente de resolución de cuestiones de carácter medioambiental".
Al finalizar el encuentro, se estableció que en septiembre se celebrará una nueva reunión entre el Ministerio de Fomento, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Granada "para completar la definición de las soluciones técnicas".
La reunión se realizó año y medio después de que Fomento, Consejería de Obras Públicas, Ayuntamiento de Granada y ADIF firmaran un protocolo de actuación para la llegada del AVE a la capital. En aquella cita se acordó "adaptar las instalaciones ferroviarias a las necesidades futuras derivadas de la llegada de la alta velocidad", "asegurar la adecuada intermodalidad de los distintos medios de transporte" y "recuperar para su uso urbano los terrenos colindantes al trazado no necesarios para la explotación ferroviaria".
Todo esto se traducía en un compromiso para desmantelar la línea de Moreda, soterrar las vías, crear una estación que se conectara con la línea 1 del metro y el traslado de los talleres de Renfe. Preveía, además, la elaboración de estudios informativos sobre la doble vía de ancho internacional y la nueva conexión con Moreda, así como un nuevo trazado en la línea Moreda-Granada que permitirá desmantelar la línea actual –sobre la que se construirá un corredor verde– y unificar los pasillos ferroviarios de accesos a la ciudad en la vía de Bobadilla.