LA OPINIÓN
Junto al objetivo de facilitar el alojamiento a los miembros de la comunidad universitaria, la UGR también apuesta por crear su propio parque de viviendas dirigido a los estudiantes, profesores y PAS. Así, hace unos meses, la institución académica firmó un convenio con el Ministerio de Vivienda para la construcción de 1.000 viviendas en Albolote y Maracena, que podrían estar terminadas en un par de años, según auguró el director del Servicio de Asistencia Estudiantil de la UGR, José María Suárez, quién aseguró que, por el momento, se están cumpliendo los plazos del proyecto.
Los inmuebles, de los que podrían beneficiarse en torno a 2.000 universitarios, se repartirán en 200 pisos en el municipio de Albolote y otros 800 en Maracena. Además, el precio del alquiler estará adaptado a las posibilidades de los estudiantes y oscilará entre unos 200 y 250 euros mensuales, según su tamaño y el número de habitaciones de cada inmueble. Los contratos de arrendamiento se realizarán con una duración de cinco años prorrogable otros siete años más.