JORGE PARADINAS
Las cosas han cambiado mucho desde la Guerra Civil. Hace 70 años apenas se tardaban horas o días en sentenciar a alguien a muerte y ejecutarlo sin juicio previo. En la actualidad, afortunadamente, no se dictan penas mortales y cualquier acusado recibe un juicio justo, pero también está claro que los procesos judiciales o administrativos son largos y a veces desesperantes. Bien lo saben Nieves Galindo y Francisco Galadí, los nietos de los infortunados compañeros de fusilamiento de Federico García Lorca, que llevan más de una década esperando el día en el que por fin se autorice la apertura de la fosa de Víznar en la que se cree que están los restos de sus antepasados. La paciencia, sin embargo, a veces se acaba y ellos, hartos de esperar, sopesan ahora acudir al Tribunal Internacional de La Haya si en España no se les hace caso.
"Todo el mundo parece lavarse las manos con este asunto y cada vez vemos más difícil encontrar una solución en España, por lo que temo que no nos quedará más remedio que acudir al Tribunal de la Haya", explicaba ayer, con cierto desconsuelo, Nieves Galindo, la nieta del maestro Dióscoro Galindo. Sus declaraciones se producían apenas un día después de que la consejera andaluza de Cultura, Rosa Torres, asegurase que la administración de la que es titular no es competente para decidir sobre la exhumación de la fosa de Víznar al tratarse de un enterramiento contemporáneo y no arqueológico, extremo éste último que defiende la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH).
Este revés se suma al que ´protagonizó´ en mayo la titular del Juzgado de Instrucción 3 de Granada, que rechazó asumir la causa sobre las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo, y concretamente la apertura de la renombrada fosa por no considerarse competente.
La nieta de Dióscoro Galindo censuró que "todo el mundo se quite la responsabilidad y, como si se tratase de una patata caliente, mande el caso a otra administración". La consejera de Cultura, de hecho, indicó el viernes que la decisión sobre la autorización de las excavaciones debería quedar en manos de la Consejería de Justicia "si es positiva la respuesta del juzgado en el que ahora mismo se encuentra la causa". Galindo reclamó celeridad : "La autorización debe llegar de forma rápida. Llevo doce años luchando, y antes de mí lo hizo mi madre, pero el tiempo apremia y ya no sé si mis descendientes harán lo mismo, porque, como es lógico, los recuerdos de lo que pasó se van perdiendo con el paso de los años y las generaciones", explicó.
Cuestión de peso. Francisco Galadí, nieto del banderillero del mismo nombre y secretario de la AGRMH, reconoció igualmente que recurrir al Tribunal Internacional de La Haya es una "posibilidad existente", pero todavía se muestra confiado en lograr la autorización para las excavaciones a través de las vías ya planteadas por la AGRMH y las familias, es decir, mediante la Justicia española y las administraciones autonómicas y provinciales.
"Defender la apertura de las fosas es una causa justa y debe tener un buen final, caerá por su propio peso", aseguró Galadí, que no pierde las esperanzas pese a la maraña judicial en la que se halla el caso. Galadí recordó, además, que muchas otras fosas de la Guerra Civil ya se han desenterrado, por lo que no hay argumentos para retener en Víznar un proceso similar. "Estamos tranquilos porque la razón nos asiste", aseveró.
Catas arqueológicas. Los familiares de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí también se mostraron esperanzados con la posibilidad de conseguir, al menos, el permiso para realizar catas arqueológicas en la zona. "Aunque nuestro objetivo sigue siendo la apertura de la fosa, las catas arqueológicas significarían un paso adelante, porque de esta forma podríamos demostrar que los restos óseos de nuestros familiares están allí enterrados, algo que todavía hay gente que no se acaba de creer", comentó Nieves Galindo. ?