M.A.R.
El reparto de fondos municipales para las asociaciones de vecinos de la capital sigue un criterio, cuanto menos, injusto. Al menos en lo que a subvenciones para fiestas vecinales se refiere, ya que las ayudas otorgadas por el Ayuntamiento de Granada varían mucho dependiendo de los barrios y distritos. El análisis de las inversiones realizadas demuestran un elemento común: los barrios más populosos son los que peor parados salen.
Las diferencias del gasto por habitante son notables y oscilan entre los 16,2 euros por vecino para Bobadilla a los 0,25 euros por residente que recibe la asociación Zaidín-Vergeles. El gobierno local del PP admite que el sistema puede parecer injusto para las zonas con mayor censo, pero es la única manera de garantizar las ayudas para los barrios más pequeños. "Si nos fijáramos únicamente en el criterio de población, habría asociaciones a las que no corresponderían ni cien euros, lo que impediría la celebración de cualquier fiesta", explica el concejal de Participación Ciudadana, Eduardo Moral.
Los números le dan la razón. De hecho, el barrio del Zaidín, con los 12.160 euros recibidos para la celebración de sus fiestas, se sitúa en última posición en inversión por habitante a pesar de ser el más poblado de la ciudad (47.731 residentes según el padrón municipal a 1 de enero de 2009). Otra de las zonas con más empadronados es el Camino de Ronda, cuya asociación ha percibido 8.180 euros para el mismo concepto, lo que supone sólo 0,33 euros para cada vecino (24.564 personas en total según el padrón).
Los 23.586 residentes del barrio Fígares tampoco salen bien parados en las cuentas municipales, pues el presupuesto para sus fiestas revela una inversión de 0,34 euros por habitante. Por debajo del euro por residente también se encuentran asociaciones como la de Joaquina Eguaras, Albaicín, Plaza de Toros, Realejo o Sagrario-Centro.
En el lado contrario aparecen justamente los barrios con menor población de la capital, que son los que salen más beneficiados en el reparto de ayudas para las fiestas vecinales. En Bobadilla, por ejemplo, con 317 vecinos empadronados, la asociación recibe 5.160 euros (16,2 euros por persona), la misma subvención que Campo Verde, con sus 2.831 habitantes; San Ildefonso, con 4.659 vecinos, o el barrio de La Paz, donde viven 3.616 personas. El colectivo vecinal de El Fargue es el segundo que más ayudas municipales recibe, concretamente, 10,8 euros por cada uno de los 476 habitantes empadronados. Las fiestas del Sacromonte ocupan el tercer lugar, ya que en ella el Ayuntamiento invierte 5.160 euros, lo que supone 8,9 euros por vecino. Según el concejal de Participación Ciudadana, se intentan aplicar "criterios de justicia" para que todas las zonas tengan acceso a las mismas ayudas. "Muchos gastos, como la instalación de un escenario o la contratación de una orquesta, son los mismos sea cual sea el barrio, por eso debemos cuidar que los más pequeños tengan una asignación mínima que les permita hacerles frente", señala Moral.
Por distritos. El presupuesto municipal de 2009 detalla los gastos previstos por el área de Participación Ciudadana en cada uno de los ochos distritos en los que se divide la capital. También en este apartado la inversión por habitante difiere de unas zonas a otras, aunque la variación no es tan notable como en el caso de las subvenciones para las fiestas. El distrito que más dinero recibe de las arcas municipales es el Albaicín, con 57.198 euros presupuestados para los cinco barrios que lo componen (Albaicín, El Fargue, Haza Grande, Sacromonte y San Ildefonso), lo que supone 3,51 euros por vecino.
Le sigue el distrito Beiro, donde el Ayuntamiento tiene pensado invertir 84.048 euros este año, es decir, 3,16 euros por residente. De nuevo algunos de los distritos más poblados de la ciudad, como Zaidín –47.731 vecinos– o Centro –32.916 residentes– se sitúan a la cola en inversión por habitante, con 1,79 y 0,95 euros, respectivamente.
Según el presupuesto de Participación Ciudadana, las inversiones previstas en los distritos se destinarán no sólo a las ayudas para la celebración de las fiestas de barrio, sino a otros aspectos como el mantenimiento de los centros cívicos y las sedes vecinales, la instalación de escenarios en los barrios (que no se incluye en el gasto de las fiestas) o la transferencia a las juntas municipales de distrito.