MATÍAS OCHOA
El temor a la crisis medía ayer la respuesta a la huelga de la construcción, a la que estaban convocados más de 35.000 trabajadores de la provincia. Y el resultado fue un gran seguimiento de la protesta, sobre todo en la capital, donde las grandes obras quedaron totalmente paralizadas, como pudo comprobar este diario.
El Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud (PTS), donde se concentran las nuevas construcciones, ofrecía un paisaje desierto. Ningún obrero estaba en su puesto. "Vienen entre 50 y 60 por día y hoy (por ayer) no hubo nadie", comentaba Yenalia, camarera del bar-restaurante ubicado en el corazón del PTS y que alimenta a diario a los trabajadores. Frente a ella, el futuro e imponente hospital universitario de San Cecilio aparecía desolado. Sólo un puñado de operarios del sector del metal realizaban algunos arreglos. "Los obreros han venido como a las 8 de la mañana y al poco tiempo vino UGT, habló con ellos, y se fueron todos", relató un vigilante del recinto.
La edificación del metro también quedó ´huérfana´, tanto a su paso por el PTS como por todo el Camino de Ronda y en las zonas cercanas al campo de fútbol de los Cármenes. En las vías de esta última zona, sólo trabajaban los jardineros del ayuntamiento en adecentar las rotondas y el bulevar de Carlos V. Aquí también, según reseñaron algunos vecinos, los obreros habían ido a trabajar pero se fueron tras hablar con representantes de los sindicatos. Incluso el Centro Federico García Lorca bajó el ritmo . Según un gruísta de la obra, "se fueron todos los operarios y sólo quedaron los que eran portugueses".
Los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT cifraron el seguimiento en el 95% de media en toda la provincia y destacaron la ausencia de incidentes. Ambas organizaciones calificaron de "éxito" la convocatoria. Subrayaron el "paro total" en el PTS, en las obras del metro y del AVE y en "grandes urbanizaciones" de la capital "como el Santa Adela".
En la Costa, el apoyo ascendió al 98%, según las organizaciones sindicales, con especial incidencia en las obras de la autovía. Fue menor (93%) el respaldo que obtuvo en la zona de Loja y Alhama, mientras que Guadix, Baza y Huéscar registraron el mismo respaldo que en la capital, afirmaron ayer CCOO y UGT.
El secretario provincial de FECOMA-CCOO, Francisco Quirós, manifestó su satisfacción por "el seguimiento mayoritario" de la protesta "pese a las coacciones y amenazas". Quirós reiteró que "no hubo incidentes a pesar de las presiones recibidas por algunos trabajadores y relacionadas con despidos y rebajas del suelto".
Su homólogo de MCA-UGT, Francisco Ruiz-Ruano, felicitó a los asalariados que secundaron el paro; "los trabajadores de la construcción han demostrado una vez más, de forma clara y nítida, que no están dispuestos a que los empresarios les roben la cartera, ya que no es posible que a cada uno de ellos se le deba de media unos 450 euros en concepto de retrasos". Ruiz-Ruano acusó de "irreales" las cifras de seguimiento a la huelga dadas por la patronal, que situaba el respaldo en un 10%.
El representante sindical anunció que si la negociación del convenio colectivo sigue estancada, presentarán dos demandas judiciales, una en el juzgado de lo social por "incumplimiento del convenio" y otra en la Fiscalía Provincial por un "supuesto delito de apropiación indebida".
El gerente de la Asociación de Constructores y Promotores de Granada, Francisco Cañavate, aseguró que el seguimiento de la huelga fue "prácticamente residual", al alcanzar "en torno al 10%". "Hemos estado en el Paseo del Salón y en Violón y seguían las obras de canalización de agua y acondicionamiento del parking", recalcó. Cañavate indicó que "algunos han pedido a la empresa no trabajar ese día y recuperarlo en otro momento para no entrar en conflicto con terceros". "Ahora esperamos que los sindicatos nos llamen y sigamos con las negociaciones", apostilló.
El origen del conflicto radica en la discrepancia en el aumento de salarios. Los sindicatos piden un incremento del 3,5% para el convenio colectivo del presente año, porcentaje formado por el 2% del IPC más 1,5% ya pactado; la ACP considera que el IPC será mucho más bajo que el 2% y sólo se comprometen al 1,5%. Ambas partes confiesan que las conversaciones están complicadas.