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HEMEROTECA » |
P. M. Ana María lleva ventaja en el pulso que mantiene con el BBVA. Esta vecina de Órgiva reclamó al banco 300 euros de indemnización por los "daños y perjuicios" sufridos después de que su tarjeta de crédito fuera "absorbida o tragada" por un cajero automático de esta entidad. Los 25 años que Ana María lleva como cliente del BBVA, su insistencia -4 escritos en 4 meses- y el hecho de que la entidad deslizara un error en su argumentación para justificar la primera respuesta negativa han hecho posible que, finalmente, el BBVA acceda a indemnizar con 300 euros a esta usuaria.
La compensación es realmente llamativa si se tienen en cuenta la cantidad de tarjetas que son ´retenidas´ cada día por los cajeros automáticos. Ana María dijo que el imprevisto le chafó su fin de semana en la capital porque, al no haber podido sacar dinero, tuvo que regresar a Órgiva. También hizo referencia al "profundo malestar e impotencia" generados al comprobar que su cajero se negaba a devolverle la Visa.
El camino que ha recorrido esta mujer hasta lograr los 300 euros -el banco le ha reconocido la indemnización pero aún no la ha hecho efectiva- ha sido largo e intenso desde el punto de vista de los reproches. El 31 de enero decidió pasar unos días en la capital con unos amigos. A las 21.30 horas fue a sacar dinero y el cajero de la oficina de la carrera del Genil se quedó con su Visa. En el teléfono de asistencia le comunicaron que no podían hacer nada hasta el lunes, una vez estuviera abierta la oficina.
Ana María entiende que la indemnización de 300 euros "está más que justificada porque no pude disponer de mi dinero pese a tenerlo y me privó de poder hacer compras o pagos", señala en la denuncia inicial. La clienta del BBVA añade que mantiene su cuenta en el banco desde hace 25 años y a pesar de vivir en Órgiva, donde no hay sucursal. Dos semanas después contestaba la oficina donde Ana María tiene su cuenta. Lamentaban (en dos ocasiones) no poder acceder a su reclamación porque su tarjeta de crédito estaba "caducada". La sucursal dio esa explicación para justificar la retención del plástico. El enojo de la cliente se duplicó al recibir esa carta.
En una siguiente, Ana María precisaba que su tarjeta siempre ha sido renovada en julio y que, por tanto, no estaba caducada. Además, lamentaba el "desaire" sufrido con la respuesta del BBVA y anunciaba acciones legales en caso de que no le dieran los 300 euros de compensación. El Servicio de Atención al Cliente del BBVA -con sede en Madrid- contestó un mes después.
Seis párrafos en una breve carta en la que "en base a su fidelidad" le informaban que habían ordenado a la oficina de la plaza del Carmen de la capital para que le abonasen en cuenta los 300 euros. Para ello le pedían únicamente que se presentara en la sucursal y firmara un papel de conformidad. Pero Ana María volvió a reclamar. Esta vez se quejaba de que su trabajo como profesora en Órgiva le impedía acudir en horario de oficina a firmar el documento.
Para mayor irritación, el director de la oficina le envió a su casa hace 15 días la documentación necesaria para abrir una nueva cuenta donde se haría efectivo el ingreso de los 300 euros y, de paso, obtener otra Visa. La mujer ha presentado un nuevo escrito en el que considera "totalmente inadmisible" que ahora le "obliguen" a abrirse una cuenta para acceder a la indemnización. El banco, por el momento, no ha contestado.
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