M. OCHOA
"Siempre se ha pensado que los panaderos salen ganando en épocas de crisis porque la gente come más pan. No es así. Nos está afectando mucho la recesión", afirma Gabriel Vílchez, presidente de la Asociación de Panaderos de Granada (Agrapan), que agrupa a unos 500 profesionales de toda la provincia.
Vílchez asegura que la venta de pan ha caído un 20% en el primer semestre y la de bollería, un 50%, en relación con el mismo ejercicio del año anterior. Todo ello "pese a que mantenemos los mismos precios que en 2007".
Debido a la situación, los panaderos han tenido que bajar la producción para ajustarse a la demanda. Y es que, a diferencia de otros sectores, se trata de un alimento que sólo se consume en el día. No se puede guardar; lo que sobra va a la basura. Por ejemplo, el propio Vílchez, que posee un despacho de pan, utiliza hoy día "unos 50 kilos de harina, con el que saco unas 200 barras, cuando antes precisaba unas 240 barras".
Según Vílchez, "muchos van a acortar sus próximas vacaciones y no van a contratar gente para que les reemplacen, como hacían otros años". Hay temor a lo que pueda pasar. Los clientes han recortado gastos y se nota, más especialmente en la bollería, "ya que las madres no dan más dinero a los chavales para que compren sus cosas".
El presidente de Agrapan no le echa toda la culpa a la economía sino que la reparte con el "cambio de costumbres". A su juicio, "la creencia de que el pan engorda" ha afectado al sector, al igual que "el poco aprecio de los jóvenes" y la "competencia de los grandes supermercados". Vílchez resalta que las nuevas generaciones "no son de comprar pan todos los días" y que ese hábito "se está transmitiendo a sus hijos", por lo que les depara "un futuro complicado". Parece ser que a este colectivo les atrae menos hacerse con una barra caliente, recién hecha, a diferencia de sus progenitores y abuelos.
Según los datos que dispone Vílchez, el consumo medio de pan por habitante se encuentra en los "41,7 kilos por año", "cuando era de 45 hace tres años y de 80 a mediados de la década del 70". Aquellos buenos viejos tiempos ya son "sólo un buen recuerdo" y nada indica que se vuelvan a repetir.
Imprescindible en la dieta. Los especialistas aconsejan incluir pan en la dieta diaria, debido a su importante aporte de hidratos de carbono. Pese a ello, muchas personas lo suprimen para corregir el exceso de peso. Aunque el pan aporta energía, su consumo no es causa directa del aumento de peso, siempre y cuando se respete la cantidad recomendada, detalla un informe reciente de la organización de consumidores Consumer.
En realidad lo que aumenta las calorías de un trozo de pan, según los nutricionistas, es lo que normalmente lo acompaña (mermeladas, mantequilla, embutidos, salsas).
El componente más abundante del pan es el almidón, un hidrato de carbono complejo que proporciona al cuerpo la energía que necesita para poder funcionar correctamente. La grasa, el otro nutriente energético, está presente en el pan en cantidades muy bajas (1%), a excepción de ciertas variedades comerciales de pan de molde y tostado, en las que el contenido graso oscila entre el 5% y el 15%.