L. O. GRANADA
La Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Granada culpó ayer a la "dejadez" de las administraciones de la destrucción de un inmueble catalogado del Albaicín a consecuencia de un incendio registrado el miércoles y que costó la vida a un hombre de 30 años que lo ocupaba ilegalmente.
En un comunicado, la asociación consideró "insostenible", en un contexto económico como el actual, que haya "edificios enteros ocupados ilegalmente" con el agua, la luz y el gas sin legalizar. La patronal confía en que a raíz de este incendio el Ayuntamiento y la Delegación de Vivienda de la Junta tomen las medidas encaminadas a evitar nuevos riesgos y procedan al desalojo de las casas en esta situación.
Para los promotores, el fallecimiento de un ´okupa´ en el incendio del jueves, registrado en la calle San Juan de los Reyes, es "consecuencia directa de la dejación de las administraciones" por permitir "irresponsablemente" que inmuebles privados sean ocupados "sin la menor dificultad" por terceros, así como los "enganches" a las compañías de electricidad y agua.
La ACP precisó que la casa siniestrada estaba protegida por Cultura, pero se preguntó "qué se protege y de quién". "Mientras el particular pasa sistemáticamente por los tediosos filtros de la administración para conseguir legalizar cualquier situación, otros solo tienen que decidir el lugar donde vivir y tomarlo como propio", señaló la asociación de constructores en su escrito.
Mientras tanto, la Policía Científica continuaba ayer a la espera de poder entrar a inspeccionar el inmueble de la calle San Juan de los Reyes, cuya estructura está siendo apuntalada para garantizar la seguridad de los agentes. Así lo confirmaron fuentes del Cuerpo Nacional de Policía, que explicaron que los agentes no podrán entrar en la vivienda hasta contar con el visto bueno del arquitecto, ya que existe peligro de derrumbe.
Los policías pretenden efectuar una inspección ocular más exhaustiva del inmueble a fin de esclarecer las circunstancias en las que se originó el fuego, que según las primeras investigaciones fueron accidentales y a causa de la posible combustión descontrolada de una vela.
El mismo jueves se pudo determinar que el hombre de 30 años que falleció en el fuego, a causa de la inhalación de humo, era natural de Burgos y no tenía domicilio conocido, de modo que pernoctaba en esta vivienda abandonada, donde fue encontrado sobre un colchón con la cabeza apoyada en las rodillas y las manos en la cara.
Las llamas comenzaron sobre las 23.40 horas del pasado miércoles y su permanencia durante unas cinco horas obligó a bomberos y agentes de la Policía a desalojar a cuatro personas –una mujer mayor, dos jóvenes y un vecino de 50 años– que residen en los números 10, 12 y 14 de la calle Zafra, aunque pudieron regresar sin problemas a sus hogares una vez que el fuego estuvo controlado. Sobre las dos de la madrugada, se desplomó uno de los suelos. Las llamas quedaron controladas sobre las cinco de la madrugada.