P.E.
"He tenido que emigrar a la Costa para poder ganarme la vida con mi trabajo de mimo", se lamentó ayer José María Ortiz, artista callejero al que el Ayuntamiento de Granada denegó hace unos meses el permiso para actuar en la vía pública. Ortiz denuncia que la Policía "siempre ha presionado para que no actuara" en la calle. Desde entonces ha pasado por diversos municipios de la provincia hasta que el litoral se ha convertido en el escenario de su espectáculo.
La Opinión de Granada relató la historia de Ortiz, de 56 años, tras ser rechaza su petición de una licencia para trabajar en la calle. El área de Medio Ambiente le prohibió permanecer quieto en la vía pública acompañado de un altavoz que emite sonidos de pájaros "a bajo volumen", una práctica que al parecer va en contra de las ordenanzas. El municipio, sin embargo, dispondrá desde septiembre del reglamento de la convivencia, que hará imprescindible un permiso municipal para cualquier actividad de este tipo.
El mimo, al igual que otros artistas callejeros, asegura que en la ciudad existe una veintena de artistas callejeros a los que "echan de la vía pública cuando va a pasar por allí un político". Los problemas con la autoridad han llevado a muchas de estas personas a marcharse a comunidades "más permisivas, como Asturias o el País vasco, donde la misma Policía te dice dónde debes pedir el permiso, pero nunca te obligan a parar una actuación a medias ni te piden que desmontes el escenario". Ortiz ha decidido recoger firmas a favor de la "libertad de actuar". Hasta el momento ha reunido un millar de apoyos que presentará al Consistorio antes de que entre en funcionamiento la ordenanza, que, en su opinión, "endurece" el ejercicio de su actividad.