MATÍAS OCHOA
Los agricultores granadinos no levantan cabeza. La campaña de primavera también será negativa para los trabajadores del campo, que siguen sufriendo los bajos precios que se les paga por sus productos, que en muchas ocasiones no cubren los costes. Esta situación contrasta, sin embargo, con los precios de mercado, lo que lleva a diferencias de hasta un 1.000% en algunos casos entre el precio en origen y el que pagan los consumidores.
La situación viene de largo, pero se ha acentuado los últimos tres meses por el impacto de la crisis, según denuncia la filial provincial de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Su secretario, Miguel Monferrer, afirma que últimamente han descendido las ganancias de las grandes cadenas distribuidoras, una situación que han "intentado compensar en parte" con una rebaja de precios a los intermediarios, quienes a su vez han imitado la medida con agricultores y ganaderos. Esta política, denuncia el colectivo, ha permitido bajar el importe de los artículos (en lo que va de año el IPC ha disminuido un 0,20% hasta situar la tasa interanual en un -1,3%) a costa de una mayor pérdida del productor.
La diferencia de precios entre lo que sale de la tierra y lo que pagan los ciudadanos "ha aumentado", subraya Monferrer, y pone como ejemplo el pimiento italiano, comprado a los agricultores a 0,20 céntimos de euros el kilo y vendidos en mostrador a 0,90%, es decir, una diferencia del 350%, según un estudio de COAG. Más abultada resulta la comparativa del tomate cherry, que se adquiere en origen a 0,35 el kilo y que los consumidores lo abonan a 4 euros, una disparidad del 1.042%. O la alcachofa (0,11 y 0,75, un 681% de diferencia) y el limón (0,12 y 1,40, un 1.066%). "No podemos seguir permitiendo esto", alertó Monferrer, quien subrayó que 8.000 familias granadinas viven del campo y que el aceite de oliva sostiene la economía de 40 municipios.
El secretario de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Granada (Asaja), Manuel del Pino, apunta sus ´dardos´ a los "cinco grandes grupos de supermercados", que "concentran el 80% de la distribución". "A ellos les resulta más fácil bajar los costes. Si los precios del agricultor no le convencen compran fuera, como en Marruecos, que puede exportar algunos productos a la UE sin arancel", señala. Las multinacionales, además, "muchas veces retrasan los pagos hasta 120 días".
En la misma línea, el responsable provincial de la asociación de consumidores Facua, Javier Cejuela, pidió "mayor responsabilidad social" a las grandes cadenas y no "disparar los costes con cuestiones insignificantes" como el envasado de algunas frutas y verduras; "que la presentación sea en una bandejita y con un colchoncito blanco debajo no interesa al consumidor".
Para Cejuela, el diferencial de precios "demuestra que el mercado no se regula solo" y que resulta necesaria la intervención de las administraciones públicas para "controlar la cadena". De hecho, todas las manifestaciones de los colectivos agrarios reclamaban la presencia del Estado. El portavoz de COAG considera vital una "ley de márgenes comerciales, que establezcan un mínimo a pagar a los productores", como sucede "con los sectores eléctricos o de telefonía". "Somos los únicos que no ponemos precios a nuestros productos. Los decide el comprador", lamenta.
Los colectivos agrarios afirman que ningún cultivo se salva; "los precios son ruinosos en todas las producciones, por lo que se trata de una problemática estructural". El campo granadino pide ayuda urgente, otro marco regulatorio que permita sobrevivir a 8.000 familias granadinas.