P. ESCRIBANO
El Ayuntamiento comenzó ayer a retirar las losetas de piedra de Sierra Elvira de un tramo de Gran Vía, junto al instituto Padre Suárez, que ocupa unos 60 metros de la calle, justo donde confluyen la mayoría de las líneas del autobús urbano. El gobierno local (PP) asegura que el paso de los vehículos ha destrozado el pavimento tan sólo dos años después de su inauguración y la vía más céntrica de la ciudad vuelve a estar levantada por las obras, que pillaron por sorpresa a los granadinos.
La Gran Vía sufrió un colapso de tráfico durante toda la jornada, en especial en las horas punta. Ni siquiera los motoristas eludieron el atasco y las ambulancias hicieron sonar sus sirenas inútilmente, sin que los coches pudieran echarse a un lado de la calle al existir un desnivel en el bordillo que lo hizo imposible.
El inicio de los trabajos fue a las 8.45 horas, cuando los operarios del área de Mantenimiento colocaron conos en mitad de la vía para dejar un único carril en cada sentido, a la altura del edificio de La Normal, lo que provocó un efecto ´embudo´.
El concejal del ramo, Vicente Aguilera, explicó que las obras perdurarán hasta el viernes y consisten en el reemplazo de las losas de piedra por una capa de asfalto al nivel de la acera. "Si es necesario habrá dos turnos de trabajo", comentó el edil, quien lamentó las molestias a los conductores y usuarios del transporte público, que tendrán que coger el autobús en un apeadero improvisado en la delegación de Hacienda, en la avenida de la Constitución. En el lugar hubo ayer un inspector de Rober, concesionaria del bus urbano, que comunicó a los granadinos las modificaciones en el servicio.
La reforma de Gran Vía fue inaugurada en diciembre de 2006 con cuatro meses de retraso –las obras se extendieron durante once meses– y un sobrecoste de 1,8 millones de euros –5,1 millones frente a los 3,3 presupuestados–.