M. O
El itinerario previsto por los anfitriones de partido evitó que Mariano Rajoy conociera la cara B del Albaicín, aquella de la que muchos vecinos se quejan y acusan directamente a las administraciones autonómicas y locales y al vandalismo. No hay que hurgar mucho. Los grafitis, las casas abandonadas, las hierbas crecidas y malos olores se encuentran a la vuelta de cada esquina. Y "todo va a peor", aseguraba ayer un anciano, habitante del barrio "de toda la vida". Lleva razón. Lo anormal resulta toparse con una vía limpia en la que se vean casas blancas decoradas con macetas. "Esto hace diez años era mejor que Córdoba y ahora estamos a años luz de aquella", lamentaba la vicepresidenta de la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, Lola Boloix.
Vistas. El mal estado llega incluso a los miradores. El del Carril de la Lona, que ofrece vistas al centro, la Vega y Sierra Nevada, está lleno de escombros y basuras amontonados en uno de los rincones; sus escalones, carcomidos y ganados por pastizales.
Similar panorama presenta el del Zenete. Aquí hay más pintadas y la situación resulta tan desoladora que invita a pasar de largo. Pero más adelante la vista no mejora. Por Cruz de Quirós y Cuesta Marañas siguen los hogares abandonados, que desprenden aromas desagradables y humedad. En la Plaza Lavandera Manchega el pis y el alcohol del botellón ya se han fijado al suelo. "El trabajo de un día no sirve, al otro ya está igual", comenta un barrendero, que se queja además de la gran cantidad de cacas de perros que se encuentra.
En la calle Beteta, en tanto, se ven algunas construcciones con detalles ´modernos´ que no se adecuan a la fisonomía del barrio. Y un solar vacío utilizado como basurero. Son sólo algunos ejemplos. A todo ello hay que sumarle la proliferación de cables a la vista y tierra acumulada en el pavimento, "producto de que no se ha limpiado nunca a fondo", puntualiza Boloix.
Las gamberradas, el incivismo y la falta de contundencia de las administraciones, indica la vecina, están matando al barrio. Un barrio que sufre, además, de despoblamiento. Rajoy se quedó sin conocer esta situación, la que mejor habla de la actualidad del barrio, según algunos vecinos.