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HEMEROTECA » |
PABLO MARISCAL.
La Caja Rural de Granada ha solicitado al juzgado que dicte una orden de alejamiento contra un cliente que el pasado viernes abordó en su despacho al director de una oficina ubicada en la capital para arrojarle un bote de disolvente y después amenazar con prenderle fuego. El mechero no llegó a encender, por lo que no hubo que lamentar daños personales.
La entidad financiera ha denunciado ante la Policía Nacional a S.T.M., de 50 años, por el intento de agresión. Se trata de un vecino de la capital que ha contraído deudas personales con Caja Rural, que ha optado, a su vez, por negarle cualquier tipo de crédito. El detonante de la presunta agresión se produjo cuando S.T.M. acudió a una gasolinera de Granada para repostar y entregó su tarjeta bancaria como medio de pago. El empleado del surtidor le comunicó, tras varios intentos, que su tarjeta estaba anulada y que era inservible para hacer efectivo el cobro.
S.T.M. se dirigió después a la oficina donde tiene su cuenta, cuya localización se reserva este periódico para evitar molestias a los empleados. El hombre entró a las 10.30 horas. Los testigos aseguran que fue directamente hacia el despacho del director de la sucursal, insultándolo y dándole gritos. Una vez dentro, sacó una lata de disolvente que escondía en una bolsa de plástico, la abrió y arrojó su contenido contra director.
El líquido cayó sobre la mesa. S.T.M. se llevó después la mano al bolsillo con la intención de sacar –presuntamente– un mechero. Hizo ademán de usar el encendedor pero no llegó a prender el líquido inflamable, según confirmaron oficialmente desde la Caja Rural. Lo que sí hizo antes de marcharse fue dar varios empujones al responsable de la oficina.
Los empleados y el resto de clientes que presenciaron los hechos se quedaron perplejos. Otros testigos ajenos a la entidad añadieron que S.T.M. se dirigió poco después al negocio que tiene cerca de la oficina de Caja Rural y se jactó de lo acontecido con la siguiente frase: "Y porque no he querido sacar el mechero".
Antecedentes. Este periódico ha podido confirmar a través de distintos testimonios que "no ha sido la primera vez" que S.T.M. ha tenido problemas con el director de la sucursal. Aún así no constan denuncias previas sobre estos incidentes.
Las fuentes explicaron ayer que S.T.M. presuntamente ha intentado atropellar al director de la oficina en una ocasión y en otra lo zarandeó dentro de la entidad. En el último episodio cogió el móvil y lo tiró al suelo para rematar su faena. La justificación sobre su comportamiento que da a los empleados de la entidad es que es un "loco con licencia para todo". Ellos lo ven más como una amenaza.
La actitud de S. T. M. preocupa a la entidad financiera, que finalmente ha decidido denunciarlo. "Este tipo de actuaciones delictivas, aunque se produzcan de forma totalmente aislada, son inadmisibles", señalaron fuentes oficiales de la entidad.
El jefe de Seguridad de Caja Rural ha presentado ya la correspondiente denuncia en comisaría. También ha solicitado al juzgado una orden de alejamiento que aún no se ha hecho efectiva. Caja Rural trata de impedir que S.T.M. vuelva a acercarse a la oficina y a los empleados de la misma.
Frecuentes salidas de tono. Este cliente es conocido en la sucursal por sus "frecuentes salidas de tono". Los empleados y el director –pese a los incidentes previos– han aguantado sus arrebatos de ira ya que entienden que "presenta claros síntomas de inestabilidad".
La relación de S.T.M. con Caja Rural no ha sido siempre negativa. Los empleados de la oficina lograron refinanciarle sus deudas. La cuenta, finalmente, no deja de tener apuntes rojos. Las devoluciones de recibos se acumularon hasta tal punto de que la entidad se vio obligada a bloquear sus tarjetas y a denegarle el último préstamo que solicitó.
Pese a ello, nadie podía imaginar una situación como la vivida el viernes. El incidente causó un gran revuelo en la oficina bancaria. Una patrulla de la Policía Nacional acudió ese día hasta la sucursal tras recibir la llamada de un empleado. Los agentes identificaron al sospechoso gracias a los testimonios aportados por los empleados y los testigos del incidente.
El director, bloqueado. El director de la oficina fue incapaz de articular palabra. "Se encontraba muy nervioso y bloqueado y no pudo decirle nada a la Policía", explicaron otras fuentes. La entidad reconoció que el jefe de la oficina se ha ido de vacaciones pero añadió que tenía previsto el descanso antes de que ocurriese la agresión.
Los enfrentamientos de S.T.M. con Caja Rural vienen de lejos. Hace diez años y medio, la entidad financiera se vio obligada a recurrir a los tribunales para reclamarle un préstamo con garantía hipotecaria sobre un local comercial de 53 metros cuadrados que finalmente salió a subasta pública por orden de un juez.
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