EFE
La Fiscalía de Granada ha mantenido hoy en sus conclusiones definitivas su petición inicial de 13 años de cárcel para un vecino del barrio del Albaicín acusado de violar a una joven turista española de visita en la ciudad de la que abusó mientras la amenazaba con unas tijeras de podar y un ladrillo.
Durante el juicio, que ha quedado hoy visto para sentencia en la Sección Segunda de la Audiencia de Granada, el acusado, R.H.B., ha declarado que no recuerda si mantuvo relaciones con la víctima ya que, por su condición de drogadicto, estaba bajo los efectos de las sustancias estupefacientes, aunque los peritos que han comparecido en la vista oral no han podido acreditar su toxicomanía.
Por contra, sí ha dicho recordar que la víctima, que en el momento de los hechos tenía 21 años, fue hasta su casa voluntariamente después de que él se ofreciera a darle unas alpargatas, ya que, según ha detallado, estaba descalza.
Según el relato del fiscal, los hechos se produjeron en la madrugada del 30 de mayo de 2004 cuando la víctima abandonó la reunión en la que se encontraba junto a un grupo grande de amigos en una plaza del Albaicín para intentar comprar tabaco y el acusado, que había estado por la zona, le siguió con la excusa de que quería enseñarle unos perros, ofrecimiento al que ella no hizo caso.
La joven regresó junto a sus amigos sin el tabaco y al poco rato intentó de nuevo encontrar un establecimiento abierto en el que comprarlo, momento en el que el acusado fue detrás de ella con la misma excusa.
Al paso por una vivienda, R.H.B. le manifestó que esa era su casa y que pasara a ver los perros, pero ella se negó, por lo que él la introdujo en la casa de un empujón, cerró la puerta y una vez dentro, la obligó a subir a la habitación asegurándole que la mataría si despertaba a su madre, que dormía en la casa.
Ya en la habitación y "con ánimo libidinoso", la arrojó sobre la cama, le quitó los pantalones y la violó, mientras esgrimía un ladrillo y unas tijeras de podar para mantenerla quieta.
Tras eyacular, el acusado bajó a la planta inferior para apagar la luz, ausencia que fue aprovechada por la joven para huir por el balcón y regresar a la plaza junto a sus amigos, a quienes les contó lo sucedido.
En su declaración, la víctima ha corroborado estos hechos ante el tribunal y ha desmentido la versión del acusado al afirmar que no iba descalza y que no entró en la vivienda por su propia voluntad.
De hecho, ha indicado que cuando el acusado, que a su juicio no estaba bebido ni drogado, comenzó a besarla se resistió e intentó tranquilizarlo y convencerlo para que desistiera en su actitud, aunque con los nervios no pudo abrir la puerta para huir.
En su informe final, el Ministerio Público ha destacado cómo el relato del acusado "olvida lo sustancial", relativo a la relación sexual, pero no otros detalles, ya que en las declaraciones ante la Policía y el juzgado instructor ha cambiado varias veces de versión y ha recordado que los restos de semen hallados en la víctima y en su ropa interior pertenecen al acusado.
La acusación particular, que también pide 13 años de cárcel aunque eleva la cuantía de la indemnización a la víctima de los 15.000 euros que solicita el fiscal a 30.000 euros, ha pedido al tribunal que tenga en cuenta que el acusado esgrimió las armas durante la violación e informó a la víctima de su intención de usarlas para mermar aún más su voluntad.
Por su parte, la defensa, que inicialmente había pedido la libre absolución, ha cambiado sus conclusiones y ha pedido que en caso de que R.H.B. sea considerado culpable, se tenga en cuenta la atenuante de drogadicción y ha pedido que la condena sea de seis años de cárcel.
En el ejercicio de su derecho a la última palabra en el juicio, el acusado ha mantenido que es inocente y ha calificado de "incierto" el relato de la víctima.