M.A. RATIA
"Los países producen lo que pueden, no lo que quieren. Cambiar la estructura productiva de una nación no se consigue de un día para otro". Son palabras del economista Miguel González, autor del tradicional Boletín de Coyuntura Económica que la Caja Rural edita de forma periódica y cuyos datos de 2008 fueron ayer presentados en la sede de la entidad. El documento apuesta por "reorientar" el modelo productivo de la provincia como mejor solución para salir de la crisis, pero se trata de un proceso que no será fácil. "No se puede recoger lo que no se ha sembrado, y si en las últimas décadas hemos potenciado una economía con excesivo peso de la construcción y del sector servicios, no podemos pretender ahora ser punteros en tecnología o en cualificación de mano de obra", advirtió González.
Un futuro no muy alentador que se oscurece aún más al leer las conclusiones redactadas en el estudio. "Las perspectivas sobre la evolución a corto plazo del mercado laboral granadino son bastante pesimistas", reza el documento, que recuerda que la provincia comenzó en 2007 "una trayectoria de declive del empleo". Durante su presentación de ayer, González destacó que Granada tiene un hecho diferencial que le hace aún más sensible a la crisis: el aumento constante del paro. De hecho, en el último año unas 41.000 personas han pasado a las listas del desempleo en Granada, de las que 22.100 procedían del sector de la construcción. Tras el ´ladrillo´, la industria y los servicios se han situado también entre los sectores con mayor destrucción de empleo (4.200 y 3.100 parados más, respectivamente), con la única salvedad de la agricultura "que ha logrado crear trabajo, pero solo de forma estacional".
Previsiones 2009. Con estas cifras, no es difícil entender algunas de las perspectivas que apunta el Boletín de Coyuntura Económica para 2009. "La destrucción de empleo va a ser la manifestación más sangrante de esa dura realidad a la que el tejido productivo provincial se está viendo sometido", dice el documento.
El desempleo afectará especialmente a unas empresas con un "bajo nivel de capitalización y que no han aprovechado la etapa expansiva para fortalecer sus activos y diversificar una estructura productiva excesivamente dependiente de la construcción". Sin embargo, el escaso peso de la industria en la provincia parece ser una circunstancia que está evitando que el deterioro sea "mucho más intenso", señala el boletín