NOELIA M. ESTEBANÉ
John Ortuño es uno de los miles de inmigrantes que vinieron a Granada en busca de una vida mejor, hasta que la crisis económica (que no entiende de nacionalidades) truncó su sueño. Ahora, tras cinco años en la ciudad, este joven boliviano se ve obligado a regresar a su país junto con el resto de su familia, ayudado por el programa de retorno humanitario de Cruz Roja Granada. "Me vine a Granada a buscar un futuro pero al final no he conseguido nada. Ahora nos toca empezar una nueva vida", comenta resignado el joven.
Aunque John se muestra esperanzado en poder percibir la ayuda de la organización no gubernamental, lo cierto es que la solicitud del joven está aún en tramitación, "He tenido problemas porque mis papeles no estaban en regla y además ahora está más difícil obtener la ayuda ya que parece que hay pocos fondos", lamenta John, quien añade que se trata de un proceso complicado y largo. "Mi padre tardó unos seis o siete meses en obtener la resolución positiva". De hecho, ésta es la segunda vez que intenta adscribirse al programa social. "Lo intenté el año pasado pero la mujer que me lo gestionó no lo realizó correctamente", asegura.
Desprotección. Dentro del Programa de retorno voluntario, John sólo ha podido acceder al modo humanitario, que proporciona el billete de avión y dinero en efectivo en concepto de dietas. El programa del Inem, sin embargo, no beneficia al parado. "Bolivia no tiene convenio con España y por tanto nosotros no podemos acogernos a esta ayuda", critica el joven. Pero además, John explica que tampoco cuenta con papeles, así que también queda, por este motivo, fuera del programa gubernamental, una circunstancia que afecta a muchos de los inmigrantes que quieren volver a sus países.
Ahora bien, John no es el único ni el primer miembro de su familia que decide volver a Bolivia. De hecho, su padre ya volvió a casa hace tres meses, también mediante la ayuda de Cruz Roja, seguido de su madre, quien se pagó por sus propios medios el nada económico billete de avión. Ahora es el turno de los tres hijos que los cabeza de familia trajeron en 2003 a Granada. "He pedido la ayuda con mi mujer y mis tres hijos, mientras que mi hermana Evelyn, que tiene 20 años, lo ha solicitado con mi otro hermano, Rafael, que aún es menor de edad", aclara John, de 24 años. Eso sí, la causa en estos casos en siempre la misma: "En los últimos cinco meses no he encontrado trabajo; no es nada fácil. Estaba como fijo en una tienda pero redujeron plantilla y me tocó a mi".