|
|
|
HEMEROTECA » |
NOELIA M. ESTEBANÉ Tras décadas demandándola, varios años de obras y continuados retrasos, la apertura de la autovía a la Costa es inminente para regocijo de casi toda la ciudadanía. Pero no es un júbilo unánime. El nuevo itinerario que une las localidades costeras con el interior de la provincia aleja la circulación de los establecimientos y estaciones de servicio instalados en la vieja carretera nacional.
"Las ventas van a tener que bajar forzosamente porque los coches ya no van a pasar por aquí", augura Antonio Martín, el propietario del comercio de productos típicos de la Alpujarra Martín Garciolo. De este modo, mientras los veraneantes se impacientan por reducir el tiempo de viaje y evitar (o al menos mitigar) los atascos y retenciones el próximo verano, los empresarios de la antigua carretera empiezan a buscar medidas para mantener las plantillas y la actividad.
En total, la N-323 cuenta con una decena de negocios asentados en los márgenes de la vía, cuyos ingresos dependen en gran medida del tránsito de vehículos. Gasolineras, restaurantes, hostales, tiendas de productos típicos y hasta puestos ambulantes de frutas y verduras llevan años dándole vida a la tortuosa carretera y ahora tendrán que enfrentarse al desvío de la circulación por la nueva A-44. Ya lo dice el refrán: nunca llueve a gusto de todos.
Situación actual. Curiosamente, la puesta en funcionamiento hace unos meses del tramo de autovía que une Vélez de Benaudalla y la A-7 (paralela a la Costa) no ha afectado por el momento a la marcha de los negocios de la N-323, a pesar de que todos ellos se localizan en los kilómetros alternativos que recorren esa misma distancia por el paraje conocido como el Tajo de los Vados.
"Ahora mismo apenas se nota una reducción de los vehículos que pasan por aquí porque al tener que desviarse por la carretera de Órgiva para acceder al tramo de autovía abierto tardan al final más tiempo y hacen más kilómetros", explica el dueño del restaurante El Surtidor, Andrés Castillo. "Tal y como está el trazado de la A-44 y la vuelta que hay que dar, son más los coches que usan la nacional para subir y bajar, aunque es cierto que sí se percibe menos tráfico", confirma uno de los tres propietarios del asador La Brasa, Jorge Ruiz.
De hecho, los problemas que afectan actualmente a estos establecimientos poco o nada tienen que ver con la infraestructura. Por un lado, si hay un factor que esté mermando la clientela es la coyuntura económica. "Si se nota algo es la crisis, no la autovía", sentencia Andrés Castillo. Por otro, la colocación por parte de la Guardia Civil de Tráfico de conos en las subidas desde la Costa los fines de semana obliga a los vehículos que circulan por el carril derecho a coger la A-44, reduciendo por tanto el tránsito en la nacional, denuncia Jorge Ruiz.
Perspectivas. No obstante, todos los empresarios coinciden en que la culminación de las obras en el viaducto del Guadalfeo (este viernes se iniciaron las pruebas de carga) perjudicará notablemente a los establecimientos. "Nos tememos que cuando abra toda la autovía se notará bastante la reducción del tráfico", prevé uno de los empleados de la gasolinera Repsol, Francisco Joaquín Delgado.
Ahora bien, la falta de áreas de descanso en el nuevo itinerario juega a favor de los negocios de la N-323. "Todos los servicios se encuentran en esta zona, así que el conductor que quiera repostar, comer o hacer una parada tendrá que seguir viniendo aquí", puesto que son los únicos establecimientos que hay desde la salida de Granada hasta la Costa, puntualizan Antonio Martín y Jorge Ruiz.
Además, los comercios del Azud de Vélez disponen de otro atractivo: "Nosotros esperamos aguantar perfectamente con la clientela fija que tenemos, tanto de los pueblos de los alrededores como de otros puntos de la provincia y el país, argumenta el propietario de El Surtidor. "Hay mucha gente que tiene la tarjeta Cepsa, así que preferirán llenar el depósito en nuestras gasolineras por los descuentos", aduce Bob Jorge, uno de los trabajadores de las estaciones de servicio conocidas como Las Gemelas.
A pesar del optimismo que presentan los empresarios, lo cierto es que la reducción de plantillas es una opción que barajan en muchos casos. "Aquí trabajamos cuatro empleados en cuatro turnos distintos, incluido uno nocturno, por lo que es probable que el propietario tenga que eliminar uno", lamenta Francisco Joaquín Delgado. "Igual tenemos que reducir el número de camareros, pero no creo que la apertura de la autovía nos obligue a cerrar", augura Andrés Castillo.
Planes de futuro. Eso sí, nadie podrá acusar a los propietarios de los establecimientos de no luchar, cada uno a su manera, por sus trabajadores y sus negocios. En este sentido, algunos empresarios (como La Brasa o Martín Garciolo) apuestan por colocar carteles en la autovía que indiquen a los conductores la situación de los locales, aunque se están topando con la dificultad de conseguir el permiso del Ministerio de Fomento. Otros barajan la posibilidad de construir nuevas instalaciones en las futuras áreas de servicio de la A-44, como el propietario de Las Gemelas. Y el resto espera que se acometa un desvío a la zona que facilite el acceso desde la autovía.
|
|

El 7º Foro Saberes para el Cambio está incluido en la programación del Aula de Sostenibilidad de la UNIA...( leer más)
El Instituto de Estudios Cajasol incorpora su programa de posgrdo al Grupo La Rábida y concederá becas a estudiantes de esta red universitaria promovoda por la UNIA.. (leer más)
Más de 30 profesionales, en su mayoría procedentes del ámbito de la comunicación participaron en el taller (leer más)
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD CONTACTAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||