MIRIAM MILLÁN
El mantenimiento del recinto ferial en los terrenos de Almanjáyar ´hiere´ a la ciudad de tres maneras: económicamente, en su deficitaria oferta de vivienda pública protegida y desde el punto de vista laboral. Porque el desbloqueo de esta situación y la cesión de la parcela a EPSA sería un balón de oxígeno para las listas de desempleo de la capital y la provincia, que más que asfixiarse, agoniza por culpa de la crisis.
Según los cálculos de la empresa pública dependiente de la Junta, la edificación de una vivienda genera una media de dos empleos, de modo que si EPSA pudiera iniciar la construcción de las 802 VPO previstas en ese solar, la actuación generaría 1.604 puestos de trabajo directos.
Una cifra a la que, además, habría que seguir sumando, puesto que al margen de las viviendas protegidas, el proyecto contempla otras 292 de carácter libre. Es decir, otros 584 empleos más. O dicho de otro modo: si la Junta pudiese disponer de lo que es suyo después de tres años, una de las zonas más desfavorecidas de Granada, no sólo incrementaría notablemente su oferta de inmuebles a precios asequibles, sino que pondría en marcha 2.188 puestos de trabajo, así como la dotación de infraestructuras deportivas y sociales en la zona, tal y como contempla el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en lo que corresponde a esos terrenos. La previsión todavía no se ha podido materializar al 100% por esta ´ocupación´ municipal.