LA OPINIÓN
El presidente del PP-A, Javier Arenas, insistió ayer en su argumento principal contra José Antonio Griñán desde que se supo que era el candidato para suceder a Manuel Chaves al frente de la Junta: su supuesta falta de legitimidad. Así, le advirtió de que al no haber sido votado en las urnas "no se ha ganado" la Presidencia de la Junta.
En su intervención en el debate de investidura de Griñán, Arenas comenzó realizando un reconocimiento personal a Chaves por su dedicación a Andalucía, aunque recordó que al final "rompió el contrato de confianza" con la ciudadanía y se ha marchado al Gobierno de la Nación.
"Usted será un presidente tutelado. Ha llegado fácilmente al cargo, heredándolo y sin pagar el impuesto de sucesiones de las urnas. Nada mejor que tener un buen amigo", dijo Arenas a Griñán, a quien lanzó un órdago para que se comprometiera a que las próximas elecciones autonómicas sean separadas de otras.
Concretamente, dijo que si se comprometía a convocar comicios separados si sigue siendo presidente al final de la legislatura, el PP no votaría ayer en contra de su investidura, algo que finalmente no sucedió.
Arenas, que tuvo un lapsus al llamar ´señor Chaves´ a Griñán, lamentó que de las 9.000 palabras de su intervención del martes solo una fuera "reforma", lo que le hace pensar que les tiene la misma alergia que su antecesor.
Tras insistir en que será un presidente legal porque cuenta con la legitimidad del Parlamento pero recordarles que no tiene la legitimidad política de las urnas, criticó el "continuismo puro y duro" que supuso el discurso del jueves.