L.O.
El alcalde de Granada, José Torres Hurtado (PP), se definió ayer como el "Pepito Grillo de la Junta de Andalucía" en lo referente a las obras del metro, al considerar que "está diciendo lo que se debe hacer" para que la infraestructura sea lo más operativa posible pero "no me hacen caso".
En este sentido, el edil popular volvió ayer a insistir en la pertinencia de que el metropolitano vaya soterrado a su paso por el barrio del Zaidín y advirtió que él no se hará "responsable" de los consecuentes problemas de tráfico que según él ocasionaría una decisión contraria.
Críticas. Torres Hurtado, que también instó al Gobierno autonómico a que "no regatee" en dinero para la puesta en marcha de la infraestructura, recordó que la intención de la Junta de soterrar el tráfico en vez del metro es "igual de cara" que la él prefiere pero a diferencia de la suya "no soluciona el problema" de la circulación.
Por ello, el alcalde dijo que "quien no quiera ver es porque se tapa los ojos, puesto que un metro es en el fondo un tren", por lo que "genera un ruido importante", de ahí que considere que deba ir bajo tierra en la mayoría del trazado, salvo en las avenidas suficientemente amplias.
En relación a las protestas de los comerciantes del bulevar Carlos V, quienes rechazan el trazado del metro a su paso por esa zona del Zaidín, el responsable del equipo de gobierno municipal señaló que, a propuesta del Ayuntamiento, se acordó inicialmente que discurriera por la calle Andrés Segovia, donde hay menos negocios y viviendas, si bien la Junta optó finalmente por la otra acera para sortear "una curva muy pronunciada". Y es que, según el alcalde, "en estas obras los miembros del Consistorio son unos invitados de piedra".