EFE
Granada ha pasado de tener sus centros de acogida colapsados y enviar menores inmigrantes a otras provincias a convertirse en receptora al reducirse considerablemente la llegada de niños y adolescentes inmigrantes no acompañados y disponer de casi la mitad de las plazas libres.
Estas instalaciones, ocupadas casi exclusivamente por los menores inmigrantes no acompañados llegados a Andalucía, están "al 50 por ciento de su capacidad", dijo ayer la delegada para la Igualdad y Bienestar Social, Magdalena Sánchez, por lo que Granada se ha convertido en receptora de aquellos que llegan a otras zonas del territorio.
El descenso en este tipo de inmigración se produce desde el pasado verano, época en la que llegan más pateras y en la que los centros de acogida han estado "por encima de su capacidad", y se espera que continúe este año, "aunque eso depende de muchas condiciones, especialmente en sus países de origen", comentaron las mismas fuentes a los periodistas.
La mayoría de los menores no acompañados que emigran a Andalucía tienen entre 16 y 17 años, aunque últimamente se ha producido una disminución en este colectivo y un aumento en el de bebés traídos por sus madres desde estos lugares.
La Junta de Andalucía dispone en la provincia de 394 plazas distribuidas en 23 centros de protección, dos de los cuales son de titularidad pública y el resto gestionados con entidades colaboradoras, en los que en 2008 se invirtieron más de 3,2 millones.
En la provincia, la Junta tutela a 420 personas de entre 0 y 17 años, aunque la mayoría son adolescentes marroquíes y subsaharianos llegados de forma irregular. Además, ha puesto en marcha un programa pionero de atención a los jóvenes cuando alcanzan la mayoría de edad, momento en el que abandona su tutela, pero les acoge en pisos y procura su inserción laboral y social en la comunidad.