EFE
El Presidente de la Federación de Cofradías en Granada, Gerardo Sabador, ha informado que la última vez que todas las hermandades pudieron hacerlo sin incidencias su recorrido fue en 1998 y, desde entonces, la Semana Santa no se celebra al completo, tal y como ha sucedido este año.
El Viernes Santo, las cinco hermandades que tenían previsto realizar su estación de penitencia tuvieron que modificar sus horarios y recorridos ante la presencia del aguacero, lo que rompió la buena tónica predominante desde el Domingo de Ramos, que permitió la salida de hasta 25 hermandades.
Precisamente, es este antepenúltimo día de la Pasión el que según Sabador más incidencias ha tenido a lo largo de los últimos once años, al que hay que añadir también el Jueves Santo y el Domingo de Ramos, lo que ha provocado numerosas incidencias a las cofradías.
La lluvia también estuvo a punto de estropear la cita más esperada para los cofrades en Granada, la Passio Granatensis, que alteró los horarios e impidió la salida de la talla original del Cristo de la Misericordia, realizada por José de Mora en el Siglo XVII.
El Cristo de la Redención volvió a salir el pasado Jueves Santo después de dos años consecutivos sin hacerlo por inclemencias meteorológicas y porque su salida es la primera de las cinco hermandades que se produce en ese día.
Fue hace dos años cuando la meteorología trajo consigo los peores datos de procesiones en Granada, al suspenderse hasta dieciocho de las 32 que estaban previstas.
Sin embargo, la hermandad de Los Dolores sí ha logrado salir en procesión todos los Lunes Santo de los últimos once años, con lluvia o sin ella, y aunque ha sufrido modificaciones de recorrido, siempre ha podido salir a las calles de Granada desde la Iglesia de San Gil y Santa Ana en la carrera del Darro.
Las sanciones por parte del Arzobispo de Granada también han impedido la presencia de todas las hermandades granadinas en las calles, como ocurrió en el 2000 con la de Jesús Nazareno, aunque en esa ocasión la lluvia también empañó la salida de otras.
Sabador reconoce que las decisiones de las hermandades respecto a las inclemencias meteorológicas son siempre "muy difíciles de tomar" después de un año de espera y preparación, lo que provoca que en las cofradías "haya gente que esté de acuerdo y otros que no", sin embargo, lo más importante es "conservar el patrimonio artístico y, mucho más importante, el humano".