R.S.N.
Sólo los gritos desesperados de algunos familiares rompían un silencio que tenía el llanto como rumor de fondo. Más de 200 parientes y conocidos de los dos hombres que aparecieron ayer muertos de un disparo en la cabeza se concentraron por la tarde a las puertas del Instituto de Medicina Legal, donde se encontraban los cadáveres de M. F. A. y J. F. C.
Los jóvenes, de 25 y 24 años, respectivamente, tenían mujer e hijos. El padre de uno de ellos aseguraba ayer que "no estaban metidos en ningún problema" y que, aunque en la noche del miércoles no aparecieron por casa, nadie pensó que les pudiera haber ocurrido algo.
Incertidumbre. "Esto ha sido una matanza como las que salen en la tele", señalaba uno de los presentes que, en voz baja, compartía con sus compañeros sus sospechas y trataba de reconstruir, desde la suposición, unos hechos aún confusos. La tensión predominaba en un ambiente en el que, ocasionalmente, los nervios contenidos estallaban provocando un grito de dolor, un llanto a voces.
Familias enteras, con sus tres generaciones, permanecían unidas ante una tragedia "sin explicación", según aseguraban algunos de los allegados. Pero ni el dolor, ni la angustia, ni la incertidumbre impedían el desarrollo de las obligaciones familiares. Algunas de las mujeres daban la merienda a sus hijos que, lejos de comprender lo que estaba sucediendo, observaban asombrados las lágrimas de los presentes para, poco después, proseguir con sus juegos infantiles.
Reacciones. Al parecer, algunos de los familiares de los jóvenes, cuyos cuerpos sin vida aparecieron alrededor de las 9.30 horas de ayer en el Camino de Purchil, se concentraron primero en la zona Norte y, más tarde, en la comisaría de la Policía Nacional, según fuentes policiales. Fue un ciudadano quien dio el aviso a la Policía tras hallar, en la margen derecha del río Genil, los cadáveres, para cuyo rescate fue precisa la intervención del Cuerpo de Bomberos. La Policía Nacional permaneció alrededor de tres horas tomando pruebas en la zona donde aparecieron los cuerpos y, posteriormente, el juez de guardia decretó el levantamiento de los cadáveres y su traslado al Instituto de Medicina Legal, donde hoy, previsiblemente, se efectuará la autopsia.
El lugar se fue poblando progresivamente de parientes y conocidos de las víctimas que iban llegando en procesión a la zona para compartir el dolor de la pérdida. Algunos curiosos se acercaron también a la muchedumbre para conocer lo ocurrido, aunque la tensión en el ambiente no invitaba a permanecer en el lugar que los afectados eligieron para llorar la tragedia. "¡La cámara fuera. No quiero ver ni una cámara ni un micrófono aquí, fuera!". De este modo invitaba a abandonar la zona el hermano de uno de los fallecidos a los medios de comunicación. Más tarde, uno de los primos se disculpaba en su nombre y pedía comprensión. "Es que ahora hay mucha tensión aquí" -señalaba- "pero si queréis saber lo que ha pasado, dicen que les han pegado, les han robado y les han matado, eso es todo".
A lo largo de la tarde, varios coches de Policía llegaron a las puertas del Instituto de Medicina Legal para garantizar la seguridad. También acudió una ambulancia del 061, que tuvo que atender varios desmayos. La llegada de amigos, hermanos, primos, padres y abuelos de ambas víctimas fue constante. Al cierre de esta edición, los familiares continuaban concentrados en el lugar, donde, según anunciaron, permanecerían toda la noche. El grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía investiga lo ocurrido para esclarecer las circunstancias del caso.