P. ESCRIBANO
La Oficina del Defensor del Ciudadano de Granada, junto a instituciones políticas, colectivos vecinales y ONG, pondrán en marcha una mesa de diálogo por la convivencia en La Chana, después de los enfrentamientos de días atrás entre vecinos españoles y rumanos.
En la reunión celebrada ayer se acordó impulsar una comisión de seguimiento en el barrio para hacer un listado de los problemas y necesidades en la zona que permita mejorar las actuales condiciones de convivencia. El Defensor del Ciudadano, Melchor Sáiz-Pardo, explicó que el organismo estaría dirigido desde su Oficina y que con él se pretenden llevar a cabo medidas como la educación social, búsqueda de trabajo para estas personas y, sobre todo, su integración con el resto de residentes.
Las quejas de los vecinos se refieren a "la sensación de inseguridad que se ha suscitado en el barrio" porque, según Sáiz-Pardo, hay personas de nacionalidad rumana que increpan a algunos ciudadanos y tienen una actitud "un tanto agresiva". Además, los vecinos se quejan de que las familias rumanas no utilizan los contenedores, tiran la basura a la calle, hacen sus necesidades en lugares públicos y practican la mendicidad de "forma coactiva".
El Defensor del Ciudadano consideró que esta situación "podría llegar a algo mayor" y pidió "calma" a los vecinos porque, de las doce familias rumanas que conviven en el barrio, gran parte no ha tenido problemas.
También afirmó que detrás del problema de convivencia "hay uno social", ya que la educación que han recibido en su país "no es la adecuada", por lo que "hay que dirigir las actuaciones a reeducarles y enseñarles a convivir". "Todos están controlados desde el punto de vista sanitario y los niños están escolarizados", añadió Sáiz-Pardo, quien incidió en que el problema no reside tanto en la seguridad, sino en la educación social y efectiva de estas personas. Además, se refirió a un posible cambio de barrio de estas familias, una de las ideas expuestas durante la reunión por los vecinos, si bien indicó que "no es nuestra competencia".
Reuniones. La Oficina del Defensor del Ciudadano comenzará en breve una ronda de reuniones con afectados de La Chana, asociaciones vecinales implicadas y representantes políticos para definir las medidas que se tomarán a medio y corto plazo para afrontar la situación.
Manuel López, uno de los habitantes del bloque de calle Moncada donde reside un clan rumano, reiteró ayer el malestar ante la conducta de algunos de ellos. "Esta mañana mientras me hacían una entrevista me han amenazado", dijo. López, que denunció la intimidación ante la Guardia Civil, afirmó que "pese al miedo, no vamos a parar de pedirle a las instituciones que nos ayuden a que estas personas se comporten como es debido".
Los residentes del barrio reiteraron que las pancartas colgadas de la fachada del bloque contra los altercados -el último ocurrido el pasado martes- no responden a una actitud racista. "Somos gente humilde, aquí lo importante es la convivencia y no el color de la piel", concluyó López.