J. M.
Los sucesos de los últimos días en la calle Moncada surgen tras varios incidentes similares ocurridos a pocos metros, en la placeta La Costa del mismo barrio chanero. Allí, en diciembre, una comunidad de propietarios denunció las molestias y amenazas de los inquilinos de la planta baja del edificio.
Tras hacer públicas sus quejas en La Opinión de Granada, los afectados mantuvieron un encuentro con los responsables municipales. Poco después, la familia rumana fue realojada en la calle Padre Zegri Moreno, a unos cincuenta metros de distancia de su lugar de origen.
José Antonio Camacho, el presidente de la comunidad de vecinos del edificio donde se alojaba el clan, afirmó que la solución "no ha supuesto más que trasladar el problema", aunque la mayoría de estas personas "lograron integrarse con los residentes".
Los vecinos de Santa Micaela realizaron centenares de llamadas a las policías Local y Nacional ante las numerosas molestias que causaban dos familias asentadas en el edificio. Los residentes afirmaron que las autoridades policiales tuvieron que presentarse en el lugar en multitud de ocasiones a consecuencia de los ruidos, peleas, basuras en el portal, chatarras apiladas en la plaza o excrementos en la calle.
Los problemas de la comunidad de propietarios con la familia asentada en el piso bajo del bloque no se limitaron al incumplimiento de las normas de civismo. La hija de uno de los residentes fue amenazada por uno de los miembros del clan, un hecho por lo que fue denunciado y condenado por la justicia.