EDUARDO TÉBAR
"Hace mucho tiempo que empecé a rockear", cantaba Robert Plant, vocalista de Led Zeppelin, al comienzo de ´Rock & Roll´. Una de las canciones señeras de la banda británica que define el espíritu de Santiago y Patricia, la pareja de socios que hace ahora justo una década tomaron las riendas del pub más concurrido entre los melómanos de toda la Mancomunidad del Río Monachil.
En abril de 1999, ambos comenzaron a regentar el local de la calle Pablo Iglesias de La Zubia, inaugurado dos años antes. Como en el tema los autores de ´Stairway to heaven´, Santiago y Patricia no pierden la chispa roquera con el paso del tiempo. Sin embargo, el establecimiento debe su nombre al inventor del globo dirigible, Ferdinand von Zeppelin. De ahí la cubierta de tela que techa el garito.
"Quisimos darle un aire roquero. Los locales de la zona se centran en la música comercial", explica Santiago, aficionado "hasta las trancas" de los sonidos de guitarras, al igual que Patricia y los dos socios que se incorporaron al tándem con posterioridad, Ernesto y Ángeles. "A diferencia del resto, nosotros cedemos el espacio a grupos noveles", añade Santiago.
El responsable del Zeppelin asegura que ayudar a los artistas principiantes produce cierto regocijo interno. Como quien se sabe autor de una obra de hermandad en época de Pascuas. "Siempre intento que cobren algo, aunque no sea mucho. Les digo: ´Tenéis que haceros valer, a pesar de que estáis empezando´. Luego, ellos dan mil veces las gracias con una sinceridad aplastante. Son chavalillos y llena de orgullo saber que les estás dando un empujón".
Trato familiar. Entre actuaciones de debutantes y esas palmaditas en la espalda que insuflan pundonor, el Zeppelin cuenta con una clientela acomodada por el trato de hermandad que recibe. "Viene un público muy variado. Gente joven y no tan joven, pero todos orientados musicalmente hacia el pop y el rock".
¿La clave de la fidelidad? "Los parroquianos se han acabado haciendo amigos. La relación viene de muy lejos y les tratamos como si fueran de la familia".
Política, sociedad, música... "Los visitantes del Zeppelin se caracterizan por su inquietudes culturales", apunta Santiago, que asume el tópico de que todos llevamos un artista frustrado dentro. "Somos muy aficionados a la música, pero no se nos da muy bien tocar. Ya nos gustaría. La única que se salva es Ángeles, que canta y rasca la guitarra en el grupo Ronda la Golfa. Todos los años nos regala un par de conciertos, como es lógico".
Actuaciones que, por cierto, siempre han ofrecido con entrada libre a lo largo de la última década. "Nunca cobramos entrada. Todo es gratuito. Incluso cuando han venido Coque Malla o Mezcal". Quizá por ese talante abierto y receptivo a los creadores en ciernes, a la gente con ganas y tesón, el Zeppelin se ha consagrado como referencia en La Zubia y en los municipios de su alrededor.
"Es el único pub de la zona que ha apostado por este tipo de música y por espectáculos como las sesiones de monólogos y el teatro. Colaboramos con el área de juventud del Ayuntamiento. Abrimos las puertas a las iniciativas públicas".
Fiesta de cumpleaños. El pub Zeppelin celebra hoy y mañana una década de andadura con un regalo por cada copa. Este sábado tocará la formación granadina de rock n´ roll Billy Kid y Sus Secuaces (23.30 horas) y el próximo 25 de abril le tocará el turno a Funkdación, en una velada que promete disfraces y sorpresas. Santiago recuerda con especial cariño la noche en la que el Zeppelin acogió un recital de Coque Malla -líder de Los Ronaldos-. "Se sintió muy a gusto. Luego me lo comentó: ´Nunca me había encontrado una clientela tan entregada´. Y el manager añadió que es difícil que Coque se ponga de pie cuando actúa sentado". Por satisfacciones así, en el Zeppelin tienen fuerzas para volar otros diez años.