EDUARDO TÉBAR
Viernes. Cuatro de la mañana. Un grupo de roqueros cierra un garito de Pedro Antonio. Ventilan sus melenas al ritmo de una balada de los Scorpions. Salen a la calle, pero no quieren volver a casa. El efecto embriagador de las birras experimenta su ebullición. "¿Qué hacemos ahora?", pregunta uno de ellos, enfundado en adhesivo vaquero negro. "Vamos a la Who, que pincha Paco Burgos", responde otro. Y así, canturreando un himno reciente de System of a Down, emprenden la ruta por Severo Ochoa, Constitución y Avenida de Madrid.
Junto a Medicina se encuentra la famosa Who. Desde hace casi dos años –los cumplirá en septiembre–, la discoteca ´oficial´ del rock en la capital. Dos plantas. Cervezas en jarra. Música guitarrera de alto octanaje. Su responsable es Francis Carvajal, también propietario de locales emblemáticos en Granada como El Perro Andaluz o La Perra Gorda.
En su última aventura como emprendedor tampoco renuncia a la temática canina. El logotipo presenta unas huellas delatadoras. "Es un homenaje al resto de locales que han funcionado antes de apostar por una discoteca. Y por supuesto, se trata de un claro tributo a la banda de Roger Daltrey y Pete Townshend".
En la cabina, Paco Burgos eleva la temperatura con temas de rock bailable de los Blues Brothers y Tina Turner. Clásicos ´setenteros´ de Creedence Clearwater Revival y Led Zeppelin alternados con ´hard-rock´ del manual de Kiss, excentricidades de serie B de los Cramps y punk-rock de Sham 69. Le piden canciones, pero sólo atiende solicitudes si encartan en la sesión. "Me considero enrollado, pero no populista. Mucha gente olvida que el Dj es un ser humano que está trabajando en una actividad creativa. No somos una máquina de poner discos", matiza este ´pincha´ residente y gurú del rock n´ roll en la ciudad.
Música en vivo. Paco Burgos aclara que en la planta de arriba abundan más el heavy y los sonidos duros. Abajo, cobra protagonismo el rock nacional de la escuela de Leño y Rosendo. A él le gusta ver amanecer con el hipnótico ´Baba O´Riley´ de los Who. "Suelo decir que es la de la intro del tono telefónico", apunta. "No me gusta mirar mucho las reacciones del público. A veces, observo mientras estoy concentrado y otras lo hago de una forma más relajada", apostilla.
La primera planta de la Who se ha convertido en un referente en Granada por sus ´jams´ abiertas. Es decir, la posibilidad que brinda la sala de pasar una tarde de sábado tocando en directo a todo aquel que se anime. Sin requisitos previos ni elitismos. "Muchos grupos de los que están empezando comenzaron aquí, juntándose cuatro desconocidos y agarrando guitarras, bajos y batería frente al micro", comenta Carvajal.
La otra razón por la que el responsable del establecimiento cree que la discoteca se ha consagrado a nivel nacional es la creciente programación de conciertos. Para octubre ya anuncian la actuación de los suecos The Groovies. En las últimas semanas han pasado por la ´jaula´ de la Who formaciones mayúsculas de la cultura 'garage' internacional como Os Haxixins o The Lords of Altamont. Al mismo tiempo, exponentes del surf español como Los Malignos o Los Tiki Phantoms.
"En la jaula, los grupos parece que están en la trena cuando tocan", matiza un hipertatuado asiduo a las veladas de rock n´ roll. "Es nuestro CBGB", compara su colega. La homologación resulta acertada: como los Ramones o Blondie en extinto club de Nueva York, nombres del punk local como La URSS o Zutaten celebran en la Who sus particulares ceremonias de expresión rebelde. Hierve la sangre entre las rejas del subsuelo granadino.