EDUARDO TÉBAR
Han pasado cuarenta años desde que el fotógrafo Ian McMillan colocó la cámara en medio de la calzada de la céntrica calle londinense Abbey Road. Trataba de zanjar con rapidez la portada del disco de los Beatles que lleva el mismo nombre. Nadie, ni el operador ni los entonces hastiados ´fab four´, se imaginaban que su última grabación de estudio -los temas de ´Let it be´ (1970) se registraron con anterioridad- pasaría a la eternidad asociada a la imagen de los cuatro músicos cruzando la calle. En realidad, esa estampa emblemática surgió de la pereza mental de Lennon, McCartney, Harrison y Ringo, a los que no se les ocurría ninguna idea bizarra estilo ´Stg. Peppers´.
Piruetas del destino, la fotografía de McMillan ha provocado incontables imitaciones. Algunas de lo más pintorescas, como los Red Hot Chili Peppers atravesando la vía en pelotas, ocultando su miembro viril en calcetines de nailon. En Granada, sin embargo, la cubierta del álbum de los Beatles remite de forma directa a Peatón. El histórico pub, destino obligado para los amantes del rock clásico y el pop ´sesentero´ de alto copete, está a punto de cumplir la mayoría de edad. Fundado en 1992, mientras el ´grunge´ estadounidense marcaba el ritmo del panorama roquero mundial, el garito no tardó en convertirse en un auténtico refugio para sibaritas del vinilo. Un centro de reunión para músicos de la ciudad y universitarios avezados en la materia.
"Mi amigo Gerard y yo cogimos el local, en el que anteriormente se ponía pachanguero. Pusimos el fondo de los Beatles, aunque aprovechamos la estética de la calle. Así queda muy urbano. Luego, los pósteres y carteles fue idea nuestra", explica José Antonio Sánchez, dueño de Peatón, además de productor de discos y líder del grupo Matilda.
En efecto, a falta de poder hacer botellón en travesía pública, Peatón escenifica un Abbey Road de puertas adentro. Pero, eso sí, con acento granadino y el típico pavimento de la Pedro Antonio de Alarcón de los ochenta. "Yo soy un amante de la música. Quise crear un pub dedicado al rock y con la idea de acoger conciertos clandestinos, en plan acústico", rememora José Antonio.
Esplendor. "Estábamos muy influenciados por el rock americano. Cogimos la onda del ´grunge´ y del ´brit-pop´. Somos muy abiertos en ese sentido. Nos define la calidad. Todo aquello de la generación de Nirvana sonó en Peatón, aunque también grupos más clásicos, como The Doors, Jimi Hendrix o Janis Joplin. Ahora tendemos más a la música actual. En los noventa se produjo una explosión de rock de toda la vida".
José Antonio Sánchez destaca el ambiente familiar y comunal en el que ha derivado el garito. "Es un rollo como el de la serie ´Cheers´, pero en plan rock n´ roll. Nuestros clientes son nuestros amigos y estamos como en una peña. Algunos llevan viniendo desde el 92. No es un bar de un gran público, sino de melómanos implicados". Una militancia acompasada con el crecimiento meteórico de la escena granadina. Por su barra han compartido tertulias los integrantes de Lagartija Nick, 091, Recargables, Lori Meyers, Niños Mutantes, Mamá Baker, Los Planetas o Elastic Band. "También Ken Stringfellow, de los Posies, que solía pasarse al final de la grabación cuando producía a Cecilia Ann en Peligros. O el guitarrista y el bajista de Iron Maiden, tíos que curiosamente pedían mucha música de los setenta".
La historia del Peatón está plagada de anécdotas que bien facilitarían la elaboración de un tomo. Las actuaciones por sorpresa de Quique González o Nacho Vegas, las fiestas de Navidades Blancas con José Ignacio Lapido, las bacanales de vino y rock, las exposiciones de pintura, las presentaciones de discos... El glosario de vivencias de un pub musical que ya se hace mayor.