FEDERICO VILLALOBOS
Para quien no lo conoce, llegar por primera vez al Alexis Viernes es toda una sorpresa. "¿Qué hace un local como tú en un sitio como éste?" sería la pregunta más oportuna. También es cierto que no es fácil dar con el Alexis por casualidad. No es que este pub, restaurante y sala de conciertos esté perdido. Centenares de amantes del jazz y del blues de toda España sabrían situarlo exactamente en el mapa: Santa Fe, kilómetro 1 de la carretera de Atarfe, junto a la A-92. Lo que ocurre es que, precisamente por su ubicación, visitar el Alexis requiere decidirse a coger el coche y adentrarse en la Vega granadina. No es probable que uno se arrepienta de esa decisión.
Este año se cumplirán veintidós desde que el Alexis inició su actividad. Desde el 95, Fernando y Fátima están al frente del local, aunque sus propietarios y fundadores son el cuñado y la hermana de Fernando. El nombre del establecimiento puede despistar. Se llama Alexis Viernes, pero está abierto toda la semana excepto los miércoles. Abre a hora bien temprana, desde las doce y media del mediodía. En el Alexis se puede comer, tomar un café de sobremesa o una copa a primera hora de la tarde. Pero para gran parte de su clientela, lo que más sabor le da al local son sus noches. Sobre todo las de los viernes y los sábados, cuando se convierte en sala de conciertos.
Las noches del Alexis. "Son variopintas". Así las define Fernando Espadafor. No tanto por la música –que también es muy variada– como por la clientela. Al responsable de este local tan singular no deja de sorprenderle lo singulares que son también sus clientes. "Te pones a mirar la barra, y te das cuenta de que nadie tiene nada que ver con el que está a su lado. Luego se ponen a hablar entre ellos, se conocen y se hacen amigos". Lo mismo frecuentan el Alexis veinteañeros que "clientes fundadores", como los denomina Fernando; grupos de amigos con ganas de fiesta que parejas que acaban de conocerse o que celebran con una cena su enésimo aniversario.
Las razones que los atraen son muy diversas. "Algunos vienen a comer", explica Fernando, "y acaban marchándose a las tres de la mañana". "Me gusta mucho la decoración, de estilo colonial, y el ambiente", dice José Antonio, que visita esporádicamente el establecimiento desde hace unos tres años, "pero sobre todo la música. Y no es lo mismo escucharla aquí en la Vega, especialmente en verano, que hacerlo en alguna sala agobiante del centro de Granada". Encarna, cliente asidua, opina que la mejor manera de disfrutar del Alexis es "venir a cenar, para asistir al concierto desde tu mesa.
Y sobre todo, tienes que quedarte al segundo pase, porque es cuando el grupo que toca lo da todo". Julia, otra habitual del restaurante y de los conciertos, destaca "la magia que aquí se crea, especialmente cuando tienes la suerte de asistir a una ´jam session´ de los músicos". "Pero lo que más me gusta de este sitio", añade, "es Fernando. Es alucinante verle al final de cada concierto, cuando se une al grupo que está actuando para tocar con ellos". ´La música es nuestra forma de entender la vida´, reza el lema del establecimiento. Y el propio Fernando admite que "si no fuera por la música, no sé qué sería de mí.
Por eso, si el cuerpo aguanta, al final del concierto salgo a tocar". Dice que lo suyo es la "fontanería", los instrumentos de viento. La música que se puede escuchar en vivo en Alexis Viernes es muy variada, pero también está muy definida: blues y jazz, bossa nova, reggae y folk. "Música que no es típica de los locales nocturnos de Granada", precisa Fernando, "pero que aquí sí lo es". Veteranos del blues granadino, como Los Lagartos o la Blues Band de Granada, tocan habitualmente aquí. También nuevos grupos, como Rrradio Gee, una formación afincada en la Axarquía e integrada por músicos de varios países europeos. Su música es acorde con la mezcolanza de sus componentes: celta, folk, reggae. Tocaron en Alexis Viernes a comienzos de año, y acabó bailando hasta el cocinero. Además de los conciertos programados durante todo el año, Alexis Viernes acoge los trasnoches del Festival de Jazz de Granada y del Tabaco Blues.
Esas ocasiones pueden deparar auténticas sorpresas a los clientes. Fernando Espadafor recuerda dos muy especiales: la noche en que Raimundo Amador tocó sin que estuviera programado, y la visita de la mítica Muddy Waters Band, con Bob Margolin. "La banda vino a cenar, se tomaron unas cuantas copas de vino, y al final se pusieron a tocar". El concierto espontáneo se prolongó durante algo más de una hora. Lo ideal para que la noche sea del todo redonda es, como decía antes esa visitante asidua del Alexis, complementar el concierto con una cena. La carta es muy completa.
Ensaladas, sopas –con una deliciosa variante de sopa de ajo que lleva almendra entre sus ingredientes–, pasta. La especialidad son las carnes, nacionales y argentinas: mollejas y pierna de cordero, rabo de toro, churrasco, entrecot, solomillo strogonoff. Últimamente, la oferta de pescado se ha ampliado con bacalao, lubina y dorada. Después, una copa, y a escuchar el concierto cómodamente sentados. Cuando la noche se vaya animando, ya habrá tiempo de acercarse a la barra.