FEDERICO VILLALOBOS.
Cuando el Makeba abrió sus puertas hace quince años resultaba una exótica rareza: un bar de decoración y ambiente africano en el corazón de Granada, a dos pasos de Plaza Nueva, con las Bodegas Castañeda y Casa Julio como vecinos más inmediatos. Hoy la perspectiva es distinta. Granada, como el resto de España, ha cambiado en estos años. Sus calles todavía no son como las de París o Londres, ni siquiera como las de Madrid, pero la multiculturalidad es un hecho. Makeba ya no es un bar exótico. Eso sí, sigue siendo un bar diferente. “Aquí viene gente de todas las nacionalidades”, dice Francisco Ofebu, su propietario.
“Españoles, ingleses, franceses, americanos, senegaleses, congoleses. Parece Naciones Unidas. Creo que a la gente le gusta precisamente por eso”. Cuando Francis –así le llaman los clientes más asiduos- se estableció en Granada hace quince años, su idea era abrir un negocio muy distinto en el mismo local que ocupa el Makeba. “Yo no tenía intención de montar un bar, sino una tienda de prenatal. Pero mi primo, que tiene otro bar muy cerca, me dijo que eso era perder el tiempo, que lo que aquí funcionaba era la hostelería.De manera que de la noche a la mañana tuve que aprender a ser camarero y a estar detrás de una barra”.
Francis nació en Guinea, de padre de ese país y madre nigeriana. Desde hace años, tiene también nacionalidad española. Dice que el Makeba no es un bar exclusivamente africano. “Es para todo al que le gusta este ambiente”. Pero el hecho es que África está presente en cada rincón, desde el propio nombre del establecimiento –Francis se lo puso porque es el nombre de su sobrina; Makeba significa ‘hija de Dios’ –hasta el mapa de África que preside una de las paredes. En la de enfrente cuelga la majestuosa fotografía de un león.
“La verdad es que la primera vez que vi un león fue aquí en España, en el zoo de Madrid”, reconoce Francis con una sonrisa. Singular. Lo más singular del Makeba es la música: reggae, congolesa senegalesa. A veces suena también salsa. Música que no es frecuente escuchar en las emisoras. “Hay otros locales donde se puede escuchar reggae”, dice Cristina, una gaditana que ha sido primero cliente del Makeba, y ahora trabaja en el bar. “Pero son pubs a los que van mayoritariamente españoles, y no es lo mismo. Éste es un bar multicultural”.
La multiculturalidad no se limita a los clientes y a la música. Se extiende a la forma de bailar. Y en el Makeba lo más normal es que todo el mundo acabe bailando. “Yo me quedé impresionada la primera vez que entré aquí”, reconoce Olga, . “Nunca había visto bailar así. Pero para los africanos es su música. Cuando la bailan, te dicen que se sienten liberados. Y aunque tú no sepas, te animan a bailarla. Es como una terapia que hace que la gente se vuelva más abierta”.
Olga es rusa y lleva dos años trabajando en el Makeba. Para ella, lo más destacado del bar es la energía que hay en el ambiente, “una energía muy buena”. El Makeba es uno de los pocos locales en los que uno no se siente solo aunque no vaya acompañado. “Es curioso”, observa Pepe, un cliente habitual, “con frecuencia viene gente sola, hombres o mujeres, a tomarse una cerveza o una copa y a charlar con quien tengan al lado. También vienen muchos extranjeros atípicos, no el turista convencional; viajeros que vienen buscando el Makeba porque han oído hablar de él”.
De hecho, el bar es uno de los que más aparecen en las webs no españolas sobre la vida nocturna granadina. Aunque el Makeba ya no es sólo nocturno. Desde hace un mes, los sábados y domingos abre a partir del mediodía. Por supuesto, ponen tapa. La primera: arroz con carne o pescado, un toque picante y reggae.