La crónica. Fin del Festival
BELÉN LEZAMA
Definitivamente ya se puede afirmar que este Festival del 2009 ha sido de los grandes. Ni siquiera habrá que esperar a que se resuelva el concierto de esta noche del genial Daniel Barenboim. Todos sabemos que va a rematar la faena, la suya y la de la propia programación total de Enríque Gámez que con él termina, de la manera más brillante.
Lo sabía el director del Festival que lo viene contratando hace años, lo sabía su equipo entero y lo sabían los espectadores que compraron sus entradas para este fin de semana durante los primeros treinta segundos de su puesta a la venta, y que la única duda que tenían respecto a don Daniel era si decantarse con más fervor por su faceta de director o por la de concertista de piano. Pero a veces no se puede escoger. Quizá por la misma razón por la que él no escoge entre su nacimiento argentino, sus antepasados judíos de origen ruso o su doble nacionalidad española e israelí. Eso debe marcar. Así que al final creo que el público se quedó con las dos facetas. Barenboim extasió y enamoró la noche del viernes, lo mismo que lo hizo anoche con su adorado Wagner y que lo volverá a hacer hoy, cuando anochezca sobre el Palacio de Carlos V.
Dejará la colina de la Alhambra lista para recibir al Ballet Flamenco de Andalucía y de Cristina Hoyos, que tiene firmado el verano para mayor gloria de los espectadores, turistas y nativos, que deseen gozar de las noches del Generalife.