L.O. / J.C.M.
Bajo la batuta de Michael Tilson Thomas, la London Symphony Orchestra volvió a emocionar anoche en el Palacio de Carlos V en parte gracias a la magistral intepretación con la que la pianista china Yuja Wang se despidió de Granada, dejando sin duda tan buen sabor de boca que a más de uno y más de dos no le importaría en absoluto que los programadores del Festival Internacional de Música y Danza de Granada la tenga en cuenta en próximas ediciones.
Verdaderamente maravillosa su interpretación de una partitura de difícil ejecución como pocas, el ´Concierto para piano en Do mayor núm.3, op.26´ de Serguéi Prokofiev, una pieza que estuvo precedida por ´De campanarios y montañas y La pregunta sin respuesta´, de Ives.
Tras el obligado descanso, los tonos orientalizantes y las reminiscencias del folclore ruso llenaron el Palacio de Carlos V cuando la London Symphony Orchestra hizo sonar los primeros acordes de ´El pájaro de fuego´, de Igor Stravinski. Este "cuento danzado en dos cuadros" fue compuesto entre noviembre de 1909 y mayo de 1910 por encargo de Serguéi Daighilev, futuro director de los Ballets rusos. De hecho, fue el ambicioso empresario uno de los primeros en reconocer el talento del joven Stravinski y en ponerle a prueba, primero, con la orquestación de dos páginas de Chopin para el ballet ´Las sílfides´ y, después, con el ofrecimiento que cambió su vida. Ayer el público pudo asistir a la interpretación de los 19 números de la acción original del ´L´Oiseau de feu´.
Sencillamente, un concierto sensacional y bien equilibrado para abrir la programación de una semana intensa.