EDUARDO TÉBAR
El poliédrico violinista Diego Galaz anda estos días por Granada con el también versátil Carlos Beceiro. Ambos ponen la nota más tradicional a las actividades paralelas del Fex. Presentan ´Bailes vespertinos´. El disco, distribuido por Karonte, recupera las músicas populares en la Península a principios del siglo XX. Fox-trots, rumbas, pasodobles, valses, chotis, corridos. Un recorrido entrañable por el cancionero de aquellos gramófonos y orquestinas que favorecían los ´agarraos´ de los ahora bisabuelos.
"Recogemos melodías españolas de la época, con ligeros acercamientos a Francia e Italia. Algunas ni siquiera están datadas. Es nuestro homenaje a la música que se tocaba en este país antes de la Guerra Civil. La orquestinas de swing que emergían y cuya proyección se truncó", explica el introductor en España del violín-trompeta. "Julio de Caro lo popularizó en el tango. Hizo de él un instrumento con mucho glamour".
Acompañante habitual de Nacho Mastretta, Diego Galaz ha tocado en álbumes de rock de figuras como Revolver. Con Carlos Beceiro propone varias sesiones en Granada. Hoy por partida doble (a las 20 horas en el Centro Cívico del Zaidín y las 23 horas en el Museo Cuevas del Sacromonte), en un espectáculo de corte didáctico y con espacio para las guitarras, mandolinas, zanfona y percusiones de Beceiro. Mañana, con la orquestina al completo en la Plaza de las Pasiegas, a partir de las 22 horas. Para la ocasión se incorporarán Jorge Arribas (acordeón) y Marco Creci (clarinete).
¿Pueden ser disfrutados estos compases en la era del ´chunta-chunta´? "Las estéticas han cambiado, pero España es de los pocos lugares donde la música popular se mantiene en los pueblos. Se baila, se toca y sigue estando al día. A veces, en las verbenas. Mucha gente me dice que le recuerda a lo que escuchaban de pequeños", reflexiona Galaz. Después de visitar Costa Rica, la única pena que le queda es dejarse fuera los boleros de Ray Tico. "Escribió las canciones más bellas de la historia", sentencia.