L.O.
La soprano granadina Mariola Cantarero se reencontró anoche con el público que la vio nacer y crecer hasta llegar a ser la gran soprano que anoche impresionó en el Palacio de Carlos V, donde, arropada por la Orquesta Ciudad de Granada, hizo gala de una imponente voz que la ha catapultado a la primera división del belcanto.
El programa escogido para la ocasión podría encuadrarse en lo que se ha venido en llamar alhambrismo sinfónico, al menos en su primera parte, que arrancó con la ´Obertura de Guillermo Tell´ de Rossini, una pieza cuya marcha final es de sobra conocida por haberse utilizado hasta la saciedad en publicidad, cine y televisión. De Rossini también fue la siguiente partitura, el aria con coro ´Ah non potrian resistere´, incluida en la cantata ´Le nozze di Teti e di Peleo´, que el músico escribió con motivo de la boda entre el duque de Berry, hijo del futuro Carlos X de Francia, y una nieta del rey borbón de Nápoles, Fernando IV.
Mariola Cantarero la bordó antes de acometer al segundo compositor del programa, con el que el guiño al público granadino fue total. Cantarero se creció aún más al interpretar ´A Granada´, uno de los más elegantes movimientos que componen la ´Fantasía morisca´, de Ruperto Chapí.
En la siguiente partitura, ´Alahor in Granata´, de Gaetano Donizetti, continuó la línea ascendente, para cerrar una primera parte, muy aplaudida, con dos fragmentos de las Suites de ´L´Arlésienne´ de Bizet y ´La sonnambula´ de Bellini.
Pero aún quedaba lo mejor del concierto. Tras el descanso, la soprano, dirigida por un auténtico experto en ópera belcantista como es Parry, hizo caer sobre al respetable las brumas de Escocia, donde se ambientan las tres primeras piezas. Un salto temporal, estilístico y geográfico anunció el final del concierto en el que esperaba ´La traviata´, la célebre ópera que Verdi compuso inspirándose en ´La dama de las camelias´ de Dumas, con la que Cantarero se despidió de un entregado público que, seguro, quedó con ganas de que la soprano no tarde demasiado en volver a ofrecer un concierto en su ciudad.